jueves, 30 de agosto de 2012

MELOMANÍA


Después de un tiempo inútil,
tanteando las paredes de oscuras catacumbas,
errando por ciénagas,
                                 perdida,
me propuse vivir sin más rutina
que la rutina obligada de la dicha.

Fui a buscarla al lugar más indicado
que era el corazón enternecido
de un músico con cielo en la mirada.

No hay en el mundo nada más perfecto
- pensó mi soledad que de nada sabía-
que el corazón Pianissimo de un hombre.

Y enamorada en perfecta simetría
/ redonda, blanca, fusa y semifusa /
en cinco líneas de horizonte recto
de placeres se entibió mi melodía
hasta el punto clave de todos los soles.

Ayer el músico marchó como es lo justo,
con su celeste mirar hacia otra Musa
de seguro tan errada,
                                tan perdida
por solfear en tiniebla el pentagrama,
 / redonda, blanca, fusa y semifusa /
y escapándose también de la rutina.

miércoles, 29 de agosto de 2012

TAL VEZ ME VEAS



Tal vez desde otra vida
puedas acceder
a un mirador secreto
y veas
esta forma de mí
que transita por el mundo.

Hasta puede que seamos transparentes

cuando nos miran de lejos
y me veas por dentro
y sepas
que no puedo despegarme de tu imagen.

Es posible que conozcas

con certeza
cómo es andar por el filo de la ausencia
sin que yo conozca la medida exacta
de la nostalgia
de vos
que habita mi envase interior.

Seguramente

sabes más de mí de lo que sabe
mi precaria carne
de paso por este mundo necio.



miércoles, 22 de agosto de 2012

ABISMO DE PASIONES SU SILENCIO


Por dentro era corriente fresca,
por fuera era espada desvainada
en un gesto de acero.
Enardecida antorcha era por fuera,
por dentro, río pálido y sereno.
Era el pozo de su pecho
verde humedad de simientes
- festín de trigo y de canto –
manantial de cristales luminoso
en el recodo milagroso de los sueños.
 

Nadie lo descubrió, sólo yo supe
qué dulzura de amor era su pecho,
qué ternura de paz era su aliento.
Nadie lo supo nunca, sólo yo supe
el ángel de ilusión y la piedad
que repartía la copa de su cuerpo.
 
                                              Cuando partió, se fue con su secreto.
                                                - Abismo de pasiones su silencio -
                                                    Aún escarbo en los cajones
                                             por si encuentro, la rosa de su acento.

martes, 21 de agosto de 2012

SEÑARDADE DO SERÁN (FRAGMENTO)


                                                     Hai tempo levo rapaza
                                                     rondándote no serán,
                                                     arroubando amoriños
                                                     para con eles deitar.
                                                     Señardade ten o día
                                                     cando caladiño vai.
                                                    
                                                     Tí con ollos de anduriña
                                                     nada falas, nada escoitas,
                                                     nada sentes, nada mostras,
                                                     polo meu namoramento. 

                                                     E sempre senlleiro volvo
                                                     co mesmo penar tristeiro
                                                     doído chorar do vento
                                                     pola campiña adiante.
                                                     Señardade ten o día
                                                     cando caladiño vai.
    
                                                                 * * *

Traducir este poema, es fracasar en el ánimo de explicar la idea exacta, que es lo que el poema repite como elemento principal, en la voz del enamorado y en el ulular del viento:
                  “Señardade ten o día
                    cando caladiño vai”      
     
pues no encuentro vocablo en idioma castellano para definir la cadencia, la intimidad nacida en ese estado de ánimo preciso, en que se abre el espíritu a la mayor intimidad, justamente cuando el día, se está cerrando a la luz. 
Traducir es empobrecer la sublimidad de ese momento al caer la tarde, porque ese caladiño vai, es el mágico despliegue de la naturaleza, en que todo se hace silencio para oír las voces interiores. Y no hay manera más fiel de mostrar esa atmósfera (y de sentirla) que en nuestra propia lengua gallega.

O serán tiene, y acá está la mayor dificultad para traducir lealmente los versos, misteriosa atmósfera dentro del propio ser. La xuntanza con uno mismo.

Unido a la muerte del día, que siempre lleva un duelo, desatado de las tareas rurales, suma a ese estado, el instante en que se apacigua todo el universo, la naturaleza se recoge, las flores se recatan, callan las aves, los animales se aíslan.

La luz, oblicua sobre el campo, se hace fino hilado sobre el horizonte y un color de herrumbre empieza a teñir las figuras de las casas, los cobertizos, los hórreos, el agua de los riachos, los sembradíos.

Como por encantamiento, todo parece detenerse para que los alalás empiecen a oírse, primero en un tono menudo, y luego, en coro más y más cercano. El viento cruza las corredoiras, acompasado por el vibrar de la azadiña o el choque metálico de las zapas.

Estas gentes, que no llevan otro instrumento que sus propias herramientas y no son voces educadas, estos labradores que cantan las canciones que nadie escribió, antiguas baladas que desde siempre se cantaron a esa hora en que se regresa de la campiña, ya terminada la faena y antes de llegarse hasta sus hogares, hacen un alto en el camino.

La necesidad que los aúna, este murmullo que los va acercando, no puede pretender explicarse, es parte de nuestra misteriosa cultura. Pocos textos, escritos algunos en lengua ajena a la gallega, decapitados en las traducciones de mediadores, puedan describir este rumoroso encuentro de hombres jóvenes y viejos, mujeres viudas, casadas y solteras, niños y niñas que, en una ronda de cercanía, comparten cantares y viandas a la hora exacta do serán.

Para entender el sentimiento que acompaña al que trabaja la tierra, muchas veces ni siquiera propia, y que, aún agotado, tiene ganas de cantar y de cantar amores, es preciso darle al momento el significado que le presta la leyenda.

A esa hora, afirma la tradición, las meigas salen de sus lares ocultos, para que florezcan los amores más sublimes, y elijen siempre a los muchachos labradores, por fuertes y por bellos para poblar la tierra de esos atributos. Y para eso, nada mejor que los cantos de las rapazas que también del campo llegan y son las primeras en entonar los compases hacia el encuentro amoroso de los bailes.


Seguiremos entonces, cantando canciones a la caída de la tarde, con la esperanza de que a nosotros también, bajo la protección de las meigas, nos roce el perfume del enamoramiento.
Pues, ¿no es acaso, un dulce Serán el amor?



Nostalgia del crepúsculo

Hace tiempo que llevo muchacha
rondándote en el serán,
arrobando amorcillos
para en ellos recostarse.
Nostalgia tiene el día
cuando calladito va.

Tú con ojos de golondrina
nada hablas, nada escuchas,
nada sientes, nada demuestras
por mi enamoramiento.

Y siempre solitario vuelvo 
con el mismo penar entristecido
dolorido llorar del viento
por la campiña adelante.
Nostalgia tiene el día
cuando calladito va.

O Serán, es una fiesta casi nocturna, que la gente del campo organiza al caer la tarde y al regreso de sus tareas de labranza.
Difiere de lo que es una fiesta como la romería, donde mozos y mozas se conocen, danzan y se divierten. O las festividades religiosas, cuando los peregrinos acuden a venerar a la advocación de su pía preferencia y celebran la fecha con fuegos artificiales, xantares, música y baile.
Tampoco es A Malla, A Xeira, trilla en jornada de trabajo seguido que es otra reunión de intercambios entre vecinos de pueblos cercanos y constituye en majar juntos y por turno el grano de todos, resultando la operación una verdadera fiesta, en la que también mujeres y niños están presentes desde las primeras horas de la mañana hasta que al terminar, se celebra con música y buena mesa.

Derechos Reserv. Autoría de poema "Señardade ten o día"
Fragmento del Ensayo "O serán non pode traducirse"








lunes, 13 de agosto de 2012

CASA DE CRISTALINO CUARZO



Nacida libre sin saberme libre
anduve a tumbos sin poder hallarme
durante el tiempo que duró el viaje
en que se boga dentro del esqueleto
sin brújula, sin mapas y sin nave.
Después de tanto exilio guerreando
en contra de mis propias latitudes,
armé mi casa de cristalino cuarzo
en un bello retazo de campo minado
que orienta al sur más democrático.
Subí los ventanales hasta el techo
para soñar azul todos los sueños
y beberme el frescor de las estrellas
en las horas de sediento insomnio
cuando oprime, como un yugo, la cordura.
Abrí las puertas de par en par al viento
y tendí un mantel sobre la mesa
para partir el pan y el pensamiento
de la manera más equitativa
al que estuviera de acuerdo, o no estuviera.
Y allí vivo y canto y leo y sueño
el nombre más amado y más secreto
que escribe mi mala ortografía,
zurciendo errores en los surcos de mi huerto.

domingo, 12 de agosto de 2012

O CRUZEIRO

 ENSAIO EN GALEGO 
"O pracer de atoupar cruzeiros no camiño"
Cruceiro en unha vella praza - Galiza

viernes, 10 de agosto de 2012

MEIGAS Y TRASGOS EN LA REMINGTON DE LEANDRO RODRÍGUEZ PÉREZ



En esta máquina que perteneció a mi padre, escribió muchas veces el Dr. Rodríguez Castelao, escritor talentoso y patriota ilustre. Vivía en aquél tiempo, sobre la Av. Belgrano al 2600 y mi padre se la hacía llegar cuando la máquina del galleguista, iba a reparaciones. 

Contaba mi padre tantas anécdotas de él y de sus ideales nacionalistas que, aún sin conocerlo, 
era para mi imaginación de niña, una figura misteriosa y poblada de sueños, de ideales, un hombre noble.

Sobre esas mismas teclas redondas de metal y baquelita, con letras negras, donde él, apoyaba sus dedos delgados, yo aprendí a escribir a máquina. Tal vez, hasta milagrosamente, su espíritu celta me haya contagiado las Meigas de la Poesía.

CARICIA DE DEDO MENUDO

Hay días en que una nostalgia me visita.
Deja, como al descuido, la puerta entornada,
y sin prisas,
se instala en la poltrona azul.
Siempre en mismo lugar, como si fuera
el único en la casa
donde pueda mejor caber su pena.
Me mira desde la orilla verde de sus ojos,
y toda su vida me confiesa.
El mar y el barco que de Ítaca se aleja
en un opaco silencio de sirenas.
Estertores de la lengua más profunda
en que una piedra se cierra en la garganta
y el pecho es una herida sin cerrar.
Yo sé su nombre,
mi dedo infantil señaló su cara
en cientos de fotos color sepia
- Qué niña lista, cómo bien sabe
el quién es quién en el álbum del exilio-,
delante de benévolas sonrisas familiares
conciliadas con la tragedia del adiós.
Ayer es hoy, yo sé que piensa bajo esa luz
de perenne lozanía, como los santos
que nos miran desde el alto en la hornacina
y como ellos con piedad
- Qué necios - dirá - que nunca vieron
cómo tu dedo menudo me tocaba
el corazón marchito de distancia.


La Máquina de escribir Remington de Leandro Rodríguez Pérez puede verse en el Museo de la Emigración Gallega - Federación de Sociedades Gallegas -  Chacabuco 955  C.A.B.A.

jueves, 9 de agosto de 2012

He de cruzar la orilla para tenerte
esta noche en mi abrazo, Amada mía.

A tu abrazo me incitan Venus y Hermes,
no habrá mar de bravura que nos separe.

Abidos y Sestos están distantes
a un palmo de tu cuerpo Amada amante.

Rasga la red salada del Helesponto
sobre la ruta blanda hasta mi cuerpo.

La luz de fuego agita sobre la noche
un oleaje dócil hasta tus carnes.
 
Tempestad de tragedia, dioses profanos,
Que por celos separan
Amor y Amado.

Un estertor de muerte ahogó mi pecho
Y amordazó la boca que te llamaba.

Sobre la arena yaces como en un lecho,
tu cuerpo es el sepulcro de mi deseo.

En un dolor errante sobre la orilla
He de llegar Amada a tu cintura.

   Despeñado mi cuerpo, de brillo ausente
un pedazo de cielo en mi ventana.
 
Trágico aullido clama desde la torre
cuando la muerte abrazan
Hero y Leandro.




 
La crónica del rechazo hacia la poesía podría ser interminable y el argumento el mismo que escandalizó a la República de Sócrates y Platón, y no solamente al arte poético y hacia el poeta, sino también hacia los lectores de poesía, que, justicia es decirlo, son los más criticados.[...]
"El sufrido lector de Poesía"   Ensayo
Derechos Reservados M.R.-C.

ENSAYO DIFICULTADES Y DESACUERDOS DE LA POESÍA (Fragmento)

Sócrates, poco amable con los poetas, propuso desterrarlos de la República por considerarlos fabulistas, mentirosos y sin contribución alguna a la formación sana del Estado.

Figuras como Homero, Hesíodo, Ovidio, Eurípides, Píndaro se convirtieron así, en seres nada confiables, de postulaciones equivocadas y con poco margen para ellos en un orden social que se pretendía perfecto.

Ni Sócrates ni Platón desconocían el valor de la palabra. Como defensores del gobierno de mayorías, debieron imaginar que el concepto subsistiría y, aunque hoy, no se considere del mismo modo a la Poesía, se considera al poeta, desde la óptica política, materia dispuesta a toda disconformidad. 

Sin embargo, el poeta tuvo un destacado sitio en la sociedad, desde las lecturas que nos ofrecen Virgilio, Dante, Safo, los trovadores del Renacimiento, El siglo de Oro, la Ilustración, Romanticismo, Modernismo, Vanguardismo, hasta la llegada del siglo XX que les abre una nueva perspectiva.

Durante todo el siglo XIX y notoriamente en América Latina, el poeta tuvo una presencia política, cívica. Las ciencias, la economía, la historia, la filosofía, dan conocimientos sociales organizados y permiten al poeta bucear en el hombre/mujer sin la responsabilidad total del análisis. Es decir, ya no cuenta hechos, sino protagonismos. Este acontecimiento pareciera haber hecho que, por leer otras lecturas, la poesía perdió lectores habituales. Y aunque Borges asegurara que “En la Argentina los escritores contamos con la total indiferencia del público”, la poesía no ha perdido adeptos, y sigue teniendo enamorados que la siguen y la persiguen. [...]
 
Fuente: Las dificultades de la Poesía - (2010)

ESCUELA PÚBLICA Y COSTUMBRISMOS EN EL NIÑO GALLEGO DE LA EMIGRACIÓN (fragmento)

Entendamos por Literatura el arte escrito y hablado. El placer de la lectura. El arte académico de la escritura.
Así entenderemos qué dificultades pudo encontrar en la literatura, no olvidemos que en España se desestimaba el idioma catalá, euskadi, y por supuesto el galego.
El castellano era idioma obligatorio, sin tener idea de la raíz y cultura de pueblos como el catalán, el vasco y el celtíbero pueblo gallego, tan alejados de las características de otros pueblos españoles.
En la España que el galleguito conoció antes de emigrar, se prohibía y perseguía, se amordazaba la lengua madre, y era solamente dentro de las paredes de los hogares que podía hablarse con libertad. Hablarse, pero no escribirse por falta de reglas académicas fijadas.
Tras este transbordo de mundos, el niño gallego debió acoplar a su amputado gallego enxebre, un nuevo idioma criollo/aporteñado que llegaba en otro acento y que además tenía otros significados.
Repitió, con la naturalidad que tienen los niños, las palabras más usadas y las hizo propias.
Dijo calesita en lugar de carrusel o tiovivo; sándwich en lugar de emparedado,  colegio en lugar de escola. Dijo mamá en lugar de miña nai. Quisiera en este párrafo poner una pincelada íntima que aclara bien el fuerte cimbronazo en una costumbre lingüística.
Miña nai, miña naiciña, no es lo mismo que Mamá. Piense el que lee, que el adjetivo posesivo mi, se usa precedente para indicar que pertenece al emisor. Agregado a un sustantivo, a un sujeto, ya es atesorarlo, hacerlo propio, asociarse a él.
Mi corazón, se dice cuando entregamos el corazón. Mi ruta de sueños, cuando proyectamos nuevos horizontes. El galleguito decía miña nai, porque además de todo lo que implica el sustantivo Madre, SU madre era SU entraña. Era parte de sí mismo y tal vez el único lazo que persistía en una tierra que no era la propia. Su madre era el terruño, el paisaje, el ayer.
Otro costumbrismo que contrariaba al niño emigrado de Galiza era decir yo, porque decía eu o llo. Sin duda tema interesante para analizar en profundidad filosófica respecto a la identidad, porque encontrar el Yo, y bien pronunciado, es lo que persiguen todos los hombres y mujeres en la tierra.
Mayor suplicio para el niño gallego eran las geadas, un típico sonido gutural característico de ciertas zonas donde el gato se dice jato y la jarra se dice garra, arrastando casi una aspiración.
Pronunciación que no llama la atención si la dice un árabe por ejemplo, pero que en el caso del niño gallego, provocaba en la escuela una risotada cruel y general.
- Ponte os juantes, - le decía la madre en pleno invierno al niño gallego, y a él le parecía esa geada tan fuera de lugar que prefería los dolorosos sabañones y el coscorrón por la desobediencia, menos dolorosos que las risas de los camaradas de guardapolvo blanco.
Conviene entrar en el clima que genera la niñez emigrada, esos niños exiliados que no pidieron abandonar ni patria ni casa, y sobrevolar el contexto en el que, el niño gallego se adentra en la literatura.
Cabe aclarar que los educadores y políticos argentinos coincidieron en dar a los alumnos escuelas confortables. Desecharon de la vieja escuela todo lo nocivo para la salud de alumnos y maestros, como la falta de higiene, la humedad de viviendas viejas y sin aseos. También estaba prohibido el castigo físico, el puntero, las palmatoria, y el “ al rincón con el cono de burro”, conocido sombrero que se elevaba acusador de desinteligencias en las cabezas de los pequeños estudiantes.
Para encauzar en la cultura a los emigrantitos que poblaban la escuelas públicas con blancos delantales planchados por madres lavanderas, sirvientas, costureras, peinados con esmero y asombrados ojos, docentes como Pablo Pizzurno (1865-1940) sostuvo la necesidad de la lectura acompañada con láminas y recuadros que representaran las figuras, las escenas y asociaran de este modo pensamiento y palabra.
Seguramente mirando la taza dibujada en el manual de Pizzurno, el niño gallego olvidaba por un momento lo que era cunca, y pintando los rulos o rizos de un corderito, se acordaría del recién parido año, que pastaba en su huerta pegado a la oveja.
En estas tierras recitó los poemas de Cané, de Zorrilla de San Martín, de Gabriela Mistral. Disfrutó la historia de Platero y yo, y tal vez, más que sus propios condiscípulos, los paisajes magistralmente descriptos en Recuerdos de Provincia.
Repitió “la tabla del cinco” afanosamente, diciendo sinco por sinco, veintisinco. Y al llegar a este cuadro que ya todos imaginamos, tenemos que acotar que en la pronunciación gallega se unifican la ese, la ce y la zeta al valor fonético de la zeta, a veces silbadas.
Es decir. que al escolar gallego no le sorprendieron las grasias recibidas porque así las pronunciaba aunque seguramente lo sorprendieron los sines de mattineé donde la pantalla lo transportaría a sus propios sueños americanos.
En la ciudad de Bs.As. se registra el avance más significativo en la edición de libros de lectura, justamente el lugar que elige el colectivo gallego para habitar la quinta provincia gallega.
Para referir al punto del primer contacto con la literatura rioplatense del niño gallego mencionaré el primer libro que seguramente leyó con dificultad: Cartilla o Silabario de las escuelas cristianas (1905) de Edit.Cabaut. Casi nada diferente a las cartillas de su escuela de aldea, y que contenía lecturas morales para formar el carácter del educando. [...]
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