sábado, 20 de septiembre de 2014

MIRADAS AMOROSAS







ANTELACIÓN DEL AMOR



Ni la intimidad de tu frente clara como una fiesta
ni la privanza de tu cuerpo, aún misterioso y tácito y de niña,
ni la sucesión de tu vida situándose en palabras o acallamiento
serán favor tan persuasivo de ideas
como el mirar tu sueño implicado
en la vigilia de mis ávidos brazos.
Virgen milagrosamente otra vez por la virtud absolutoria del sueño,
quieta y resplandeciente como una dicha en la selección del recuerdo,
me darás esa orilla de tu vida que tú misma no tienes,
Arrojado a la quietud
divisaré esa playa última de tu ser
y te veré por vez primera quizás como Dios ha de verte,
desbaratada la ficción del Tiempo
sin el amor, sin mí.
                                                           

Jorge L. Borges 



NACIMIENTO DEL AMOR



¿Cómo nació el amor? fue ya en otoño.
Maduro el mundo,
no te aguardaba ya. Llegaste alegre,
ligeramente rubia, resbalando en lo blando
del tiempo. Y te miré. ¡Qué hermosa
me pareciste aún, sonriente, vívida,
frente a la luna aún niña, prematura en la tarde,
sin luz, graciosa en aires dorados; como tú,
que llegabas sobre el azul, sin beso,
pero con dientes claros, con impaciente amor!

Te miré. La tristeza
se encogía a lo lejos, llena de paños largos,
como un poniente graso que sus ondas retira.
Casi una lluvia fina -¡el cielo azul!- mojaba
tu frente nueva. ¡Amante, amante era el destino
de la luz! Tan dorada te miré que los soles
apenas se atrevían a insistir, a encenderse
por ti, de ti, a darte siempre
su pasión luminosa, ronda tierna
de soles que giraban en torno a ti, astro dulce,
en torno a un cuerpo casi transparente, gozoso,
que empapa luces húmedas, finales, de la tarde
y vierte, todavía matinal, sus auroras.

Eras tú, amor, destino, final amor luciente,
nacimiento penúltimo hacia la muerte acaso.
Pero no. Tú asomaste. ¿Eras ave, eras cuerpo,
alma solo? Ah, tu carne traslúcida
besaba como dos alas tibias,
como el aire que mueve un pecho respirando,
y sentí tus palabras, tu perfume,
y en el alma profunda, clarividente
diste fondo. Calado de ti hasta el tuétano de la luz,
sentí tristeza, tristeza del amor: amor es triste.
En mi alma nacía el día. Brillando
estaba de ti; tu alma en mí estaba.
Sentí dentro, en mi boca, el sabor a la aurora.
Mis ojos dieron su dorada verdad. sentí a los pájaros
en mi frente piar, ensordeciendo
mi corazón. Miré por dentro
los ramos, las cañadas luminosas, las alas variantes,
y un vuelo de plumajes de color, de encendidos
presentes me embriagó, mientras todo mi ser
a un mediodía,
raudo, loco, creciente se incendiaba
y mi sangre ruidosa se despeñaba en gozos
de amor, de luz, de plenitud, de espuma.




Vicente Aleixandre




AMOR


Mujer, yo hubiera sido tu hijo, por beberte

la leche de los senos como de un manantial,
por mirarte y sentirte a mi lado y tenerte
en la risa de oro y la voz de cristal.
Por sentirte en mis venas como Dios en los ríos
y adorarte en los tristes huesos de polvo y cal,
porque tu ser pasara sin pena al lado mío
y saliera en la estrofa -limpio de todo mal-.

Cómo sabría amarte, mujer, cómo sabría

amarte, amarte como nadie supo jamás!
Morir y todavía
amarte más.
Y todavía
amarte más
y más.
                                                          

Pablo Neruda  








AMOR PROHIBIDO



Subes centelleante de labios y de ojeras! 
Por tus venas subo, como un can herido
que busca el refugio de blandas aceras.

Amor, en el mundo tú eres un pecado!
Mi beso en la punta chispeante del cuerno
del diablo; mi beso que es credo sagrado!

Espíritu en el horópter que pasa
¡puro en su blasfemia!
¡el corazón que engendra al cerebro!
que pasa hacia el tuyo, por mi barro triste.
¡Platónico estambre
que existe en el cáliz donde tu alma existe!

¿Algún penitente silencio siniestro?
¿Tú acaso lo escuchas? Inocente flor!
... Y saber que donde no hay un Padrenuestro,
el Amor es un Cristo pecador!


                                                                   
César Vallejo




A LA ENTRADA DEL CAFÉ


Algo que dijeron al lado mío
dirigió mi atención a la entrada del café.
Y vi el hermoso cuerpo que parecía
como si el Amor lo hubiese forjado con su más consumada
experiencia -
plasmando sus armoniosas formas con alegría,
elevando esculturalmente la estatura;
plasmando con emoción el rostro
y dejando a través del tacto de sus manos
un sentimiento en la frente, en los ojos, y en los labios.

                                                                 

Constantino Kavafis



CONTIGO


¿ Mi tierra?

Mi tierra eres tú.

¿Mi gente?

Mi gente eres tú.

El destierro y la muerte

para mi están adonde
no estés tú.

                                                         
Luis Cernuda







SIEMPRE SALGO



Nos encontramos en el manzano. Era una noche cerrada, oscura. Me dijo: ¿Paseas?

Contesté: Siempre salgo.
El dijo: Yo, también, siempre salgo.
Pero, en ese momento, irrumpió la luna. Con todos sus tules. Y una llaga, como si hubiese sido violada dentro del traje de novia.
¿Qué tiene la luna?
No sé.
A la enorme luz, se vio que yo estaba absolutamente desnuda; sólo con las trenzas múltiples, larguísimas.
El traje de él era augusto y deslumbrante.
Como el de un guerrero.
Como el de un clavel.

                                                      

Marosa de Giorgio



LLEGÓ CON TRES HERIDAS



Llegó con tres heridas:

la del amor,
la de la muerte,
la de la vida.

Con tres heridas viene:

la de la vida,
la del amor,
la de la muerte.

Con tres heridas yo:

la de la vida,
la de la muerte,
la del amor


Miguel  Hernández                                                    





AMOR DE TARDE



Es una lástima que no estés conmigo

cuando miro el reloj y son las cuatro
y acabo la planilla y pienso diez minutos
y estiro las piernas como todas las tardes
y hago así con los hombros para aflojar la espalda
y me doblo los dedos y les saco mentiras.

Es una lástima que no estés conmigo

cuando miro el reloj y son las cinco
y soy una manija que calcula intereses
o dos manos que saltan sobre cuarenta teclas
o un oído que escucha como ladra el teléfono
o un tipo que hace números y les saca verdades.

Es una lástima que no estés conmigo

cuando miro el reloj y son las seis.
Podrías acercarte de sorpresa
y decirme "¿Qué tal?" y quedaríamos
yo con la mancha roja de tus labios
tú con el tizne azul de mi carbónico.
   

Mario Benedetti                                                            

 


AMO


Amo el canto de Tzentzontle
pájaro de cuatrocientas voces
amo el color del jade y
el enervante perfume de las flores
pero amo más a mi hermano, el hombre.


Príncipe mexicano Nezahualcóyotl




viernes, 19 de septiembre de 2014

POEMA AMOROSO


                                                                     PRÓDIGO AMOR
  

                                                                                     A Milagros


Mírala, desde siempre
desde el principio
desenfrenada, oculta, auténtica
Es anterior a la palabra escrita
vida de una tarde, amor de Hércules
el hierro forjado de la puerta
Ella reveló la magia
del libre albedrío
Ella tuvo el libro en sus manos
esta mañana ha llorado de amor
La fecha de inicio
y la espada que aguarda
la fecha de fin
Entre estos dos crepúsculos
los insomnes planetas
Qué importan las fortunas,
los fastos, los emblemas
las devociones, los santuarios
el Hidalgo de Cervantes
Qué importa la rutina del reloj
las calles de Alemania,
la literatura española
la aniquilación de los imperios
los mapas de Copérnico
Qué importa la muerte de César
el puñal invulnerable
el culto de Oriente
la moneda en la fuente
los evangelios apócrifos
el fondo del cementerio
Hoy, 15 de setiembre de 2014,
importa el instante
del cual me creo indigno
Milagros me descubrió
Estas cosas ocurren



                                       Horacio René Quinteros*





                       COMENTARIO SOBRE LA OBRA POÉTICA PRECEDENTE 

El poema amoroso se nutre de figuras alegóricas y tiene dos protagonistas:
Ella/la Amada y Él, Poeta, que en el corpus del poema va desglosándose en Poeta/Enamorado/Amado por obra del sentimiento hacia Ella, la Amada.



En la introducción, Él, invita a detener la mirada sobre Ella, la Amada, Ser que se mueve en lo oculto y la determina auténtica, la que habita el Principio, el Siempre, anterior a la palabra en signos.
Ella, amor del invencible Hércules, dice Él y acompaña esa beatitud con la imagen del metal indestructible.
En paralelismo sobre la figura mítica de Hércules y el hierro forjado, puerta, canal de bienvenida, entrada indestructible, muestra la enaltecida figura femenina que ocupa la magia del libre albedrío (lo mágico y lo libre), el Génesis y el Apocalipsis, el Alfa y el Omega, el principio de la vida y la fecha del fin “Entre estos dos crepúsculos “… la fecha de inicio/y la espada que aguarda/la fecha de fin”.
Él, Poeta, acude a una imagen, libro y manos, con el simbolismo que los dos elementos acreditan universalmente para dar paso a un verso fabuloso: “esta mañana ha llorado de amor” donde la lágrima es inmortal, sin dejar que el instante sea terrenal al determinar el tiempo (“esta mañana”).

Más adelante hay enumeración constante en un subliminal código secreto, pues pareciera que solamente Él y Ella, entienden la magnitud de los versos expuestos. El Lector intuye que hay un misterioso murmullo, algo que no puede revelarse nada más que para los Amantes, a quienes les pertenece por haber sido motivo de conversaciones compartidas:

“…los fastos, los emblemas
las devociones, los santuarios
el Hidalgo de Cervantes
…la rutina del reloj
las calles de Alemania,
la literatura española
la aniquilación de los imperios
los mapas de Copérnico
…la muerte de César
el puñal invulnerable
el culto de Oriente
la moneda en la fuente
los evangelios apócrifos
el fondo del cementerio…”

Asimismo, todo es mínimo para Él. La Amada/Ella, supera los sucesos de las eras y hace que exista un único instante en la historia. Luego, el sentimiento de indignidad ante lo majestuoso, lo supremo, la Amada, y todo lo que de Ella provenga, el Amor, la lágrima. 

Hacia el cierre, el nombre, Milagros, con todo los atributos de su etimología frente a un enunciado que dispara mayores interpretaciones: “Milagros me descubrió/ Estas cosas ocurren”, dos afirmaciones que se extienden sobre sí mismas y recrean metáforas en círculo.

Explico: Al llevar a primer persona y a tiempo presente, (Milagros me descubrió) un verbo tan frondoso como descubrir, Él/ Poeta/Enamorado/Amado/ asume que, además de estas cosas que ocurren y son remontadas por Ella para mostrárselas renovadas y tangibles, también la Amada posee milagrosamente el don de rescatarlo del desconocimiento propio, y lo alumbra, lo da a luz, lo abrillanta.

Cito el pensamiento del célebre maestro sufí, Attar, fallecido en 1229: “Ser libre de sí mismo y en el ardor del corazón encontrar al Amado” , párrafo que lleva al itinerario de amor que es el poema de Horacio René Quinteros, en el que se evidencia el batallar del corazón del Poeta/Enamorado/Amado y concretación del milagro en la figura de Ella/la Amada/Milagros

Ya en el cierre, clarividencia en la elección del nombre, "PRÓDIGO AMOR"  -que da en abundancia- y acertada distribución en las estrofas de sutil musicalidad.



*Horacio René Quinteros, novelista y poeta argentino de singular estilo literario.



IMAGEN: Internet


POEMAS AMOROSOS EN EL TIEMPO DEL AMOR






                                        I



¡Con qué pura y serena transparencia
brilla esta noche la luna!
A imagen de la cándida inocencia,
no tiene mancha ninguna.

De su pálido rayo la luz pura
como lluvia de oro cae
sobre las largas cintas de verdura
que la brisa lleva y trae.

La lejana llanura, las praderas,
el mar de espuma cubierto
donde nacen las ondas plañideras,
el blanco arenal desierto,
la iglesia, el campanario, el viejo muro,
la ría en su curso varia,
todo lo ves desde tu cenit puro,
casta virgen solitaria.

                                   Rosalía de Castro


AMOR


Lo soñé impetuoso, formidable y ardiente;
hablaba el impreciso lenguaje del torrente;
era un mar desbordado de locura y de fuego,
rodando por la vida como un eterno riego.

Luego soñélo triste, como un gran sol poniente
que dobla ante la noche la cabeza de fuego;
después rió, y en su boca tan tierna como un ruego,
soñaba sus cristales el alma de la fuente.

Y hoy sueño que es vibrante y suave y riente y triste,
que todas las tinieblas y todo el iris viste,
que, frágil como un ídolo y eterno como Dios,

sobre la vida toda su majestad levanta:
y el beso cae ardiendo a perfumar su planta
en una flor de fuego deshojada por dos....

                                                        Delmira Agostini


COMO LA PRIMAVERA


Como una ala negra tendí mis cabellos
sobre tus rodillas.
Cerrando los ojos su olor aspiraste,
dicendome luego:
-¿Duermes sobre piedras cubiertas de musgos?
¿Con ramas de sauces te atas las trenzas?
¿ Tu almohada es de trébol? ¿Las tienes tan negras
porque acaso en ella exprimiste un zumo
retinto y espeso de moras silvestres?
¡Qué fresca y extraña fragancia te envuelve!
Hueles a arroyuelos, a tierra y a selvas.
¿Que perfume usas? Y riendo te dije:
-¡Nintuno, ninguno!
Te amo y soy joven, huelo a primavera.
Este olor que sientes es de carne firme,
de mejillas claras y de sangre nueva.
¡Te quiero y soy joven, por eso es que tengo
las mismas fragancias de la primavera!

                                               Juana de Ibarbourou




LA ENAMORADA


esta lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra alejandra no lo niegues.

hoy te miraste en el espejo
y te fue triste estabas sola
la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió

enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado

oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh, nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú

te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!


                                    Alejandra Pizarnik



TE DESNUDAS IGUAL


Te desnudas igual que si estuvieras sola 

y de pronto descubres que estás conmigo. 
¡Cómo te quiero entonces 
entre las sábanas y el frío! 

Te pones a flirtearme como a un desconocido 
y yo te hago la corte ceremonioso y tibio. 
Pienso que soy tu esposo 
y que me engañas conmigo. 

¡Y como nos queremos entonces en la risa 
de hallarnos solos en el amor prohibido! 
(Después, cuando pasó, te tengo miedo 
y siento un escalofrío.)



                                     Jaime Sabines

                                   


miércoles, 17 de septiembre de 2014

PERIÓDICO IRREVERENTES

EN LA VEREDA DE ENFRENTE

                                                                                                        Por Julián Díaz
Canicas

He nacido en esta vereda. Aquí pasé mi niñez, jugando con aviones de papel, armando bloques que formaban un castillo, arrastrando autos de plástico sobre una rebuscada pista de Hot Wheels, ensuciando mis dedos al arrojar canicas por el suelo y encorvando las palmas de mi mano para voltear figuritas a fin de ganar una competencia. Allí, en cambio, los niños se entretenían con celulares de última generación, con PlayStationportátiles, con tablets, con criaturas animadas y fantásticas que solo existían tras una pantalla plana de computadora.
En este lado, también transcurrió mi adolescencia, conociendo personas con las cuales me encariñé, dando mi primer beso a la edad de doce años, comunicándome con amigos a través de cartas manuscritas que no cesaban de volar, encontrándome con la chica soñada en algún recreo o, luego de las horas de escuela, para maravillarnos con el sencillo acto de recorrer el mundo tomados de la mano, anhelando subir a un vehículo con la esperanza de que un mayor me traslade a un destino fijo, comprando golosinas a pesar de la amenaza de mis caries. Allí, en contraposición, los adolescentes se involucraban con sujetos mediante el chat de las redes sociales, experimentaban la comunicación con emoticones y con un lenguaje virtual que era posible gracias a la función de los teclados qwerty, se besaban por primera vez antes de los diez y concebían hijos a la edad de doce años, paseaban en motocicleta de forma imprudente sin ayuda de los mayores, compraban drogas para consumir y permitir que éstas los consuman a ellos.
Desde esta vereda, me adentré en la adultez, pudiendo visitar la serena noche sin perturbaciones en el camino, saliendo a buscar trabajo una vez leídos los anuncios de los periódicos, volviendo a casa con mi Chevrolet 400, conformándome con lo poco, tomando coraje y atreviéndome a pedir la mano de mi novia, soñando permanecer el resto de mis días con la mujer amada y queriendo el mejor futuro para ambos. Allí, en contraste, las personas se introducían en la adultez atemorizándose por el peligro y la inseguridad que los envolvía, buscando trabajo desde la comodidad de su hogar con sólo un clic en el mouse, luciendo un SSC Ultimate Aero, exigiéndose siempre escalar más alto, conviviendo con sus parejas con o sin la aprobación de sus padres, desconsiderando el matrimonio y rindiendo culto a la infidelidad.
Finalmente aquí, llegué a la vejez sintiendo el respeto de todos, escuchando la formalidad con la que se dirigían a mí, dejándome ayudar por las manos voluntarias que aliviaban cada malestar que me aquejaba, contemplando el desarrollo saludable e inocente de mis nietos, descansando por las noches con la calma de una ciudad musicalizada por los grillos y despertando con el dulce sonido de las aves madrugadoras. Allí, por el contrario, los ancianos sufrían notando el abandono del prójimo, entristeciéndose por las respuestas a sus reclamos que nunca llegaban, convirtiéndose en damnificados por el pago insuficiente de las jubilaciones, oyendo la informalidad y el maltrato verbal con el que eran llamados, siendo testigos del crecimiento errado y ciego de sus nietos, durmiendo incómodos por la contaminación sonora del tránsito caótico y despertando de la misma forma. Sin embargo, muchas personas ni siquiera llegaron a la ancianidad, víctimas de esa realidad; muchas personas que una vez fueron niños, adolescentes y adultos como yo, pero que tuvieron una vida diferente a la mía por el simple motivo de haber nacido allí… en la vereda de enfrente.
                                                                                            **  **

Autor
Julián Díaz, nacido el 10 de febrero de 1993, es escritor. Publicó cuatro libros: 30 DE ABRIL (libro de cuentos), HUELLAS EN EL PAVIMENTO(novela), 30 DE ABRIL –NUEVA EDICIÓN- y CÓCTEL DE DRAGONES (libro de poemas vanguardistas). Participó en cinco antologías:GOTAS DE PRIMAVERALETRAS DEL FACE VII VIAJÁ CONMIGO de la editorial Dunken, LAS LÍNEAS DE LA TIERRA del grupo Ecoloquia y 150 MICRORRELATOS DE NOVELA NEGRA de la editorial ArtGerust de Madrid. Forma parte del colectivo Autores de La Matanza, un grupo de escritores que realizan diferentes actividades literarias en el distrito, con los que conformará también una antología. 

PERIÓDICO IRREVERENTES


LÁGRIMA


                                                                                        Por Marita Rodríguez-Cazaux
PROSA POÉTICA
lágrima


Impulsa el salto desde el balcón de la pena, cae por los surcos de la cara. Serpentea los labios, apenas salada. Los dedos delgados la arrastran hacia abajo. En picada por el cuello, cursa el pecho y el vientre, se detiene un momento en la frontera del delantal y desde allí, diamante redondo, recorre la delgadez de las rodillas hasta la sandalia barata. Salta al cemento del piso. La humedad la embarca hasta el umbral de la puerta y escurriéndose por los escalones, sale y se mezcla con otras. Cientos. Miles, que inundan la vereda y la calle de adoquines. Agua y agua en procesión pareja y fría, arrastrándose hasta las alcantarillas. Resbala, baja, penetra la oscuridad de un túnel. Charco mareado en medio del ruido, rueda a la puntera de un borceguí de suela maciza. Balanceándose en el trapecio charolado, desequilibrada en la rítmica marcha, a ratos iluminada de neones, tiembla. Se mueve, pasea en redondo sobre el empeine como por un patio de prisión, hasta que expulsada por un golpe inesperado de talones, cae exhausta. Y se encoge, aterida, y siente frío y la arrastran y la levantan y la estampan sobre parejas líneas blancas. Contorsionada, jadea. Cruza. Desmembrada, se enflaquece al lado de otras como ella, deambula alfombras, se espeja en suelos de lustrada madera. Trastabilla escombros, pozos inmundos, se ahoga de barro. Entra y sale, avanza, retrocede. Se deshila bajo pasos jóvenes, tiembla debajo de los pies cansados. Corre por los bulevares y los suburbios, se interna en los rincones. Se astilla, y se pega al zapato empapado, y llega a un piso de cemento donde rebota y cae en el exacto instante en que unas sandalias baratas se arriman a la puntera y la aprietan.
Sin tiempo para el consuelo, un trapo áspero cae sobre ella. Y la absorbe, estrujándola, hasta que todo su cuerpo se seca.


Publicado en la fecha por periódico Irreverentes

sábado, 13 de septiembre de 2014

REUNIÓN DE ESCRITORES Y POETAS EN DUNKEN

Leticia Baico, Ricardo Tejerina, Marita Rodríguez-Cazaux

Foto: Gentileza de Ricardo Tejerina



Leticia  Baico y Marita Rodríguez-Cazaux


Foto: Gentileza de Ricardo Tejerina


***


LUGAR DE VENTA

Salón de Editorial Dunken, Ayacucho 357 - CABA -

jueves, 11 de septiembre de 2014

PRESENTACIÓN DE LIBROS



Editorial Dunken tiene el agrado de invitar a 
a la Presentación de los libros
Letras del Face 7  y  Tellus, Febo y Venus 






a realizarse el sábado 13 de setiembre del 2014
desde las 10 hs. y a las 13:00 hs. 
en el Salón de Editorial Dunken, Ayacucho 357 - CABA









Presentarán 

Marita Rodríguez-Cazaux 
Ricardo Tejerina 
Leticia Baico
Francisco Campoy 


Ilustradora de Tellus, Febo y Venus : Catalina Correa Farrel



En esta oportunidad nos acompañará la banda LA GONZALO TANGO