miércoles, 25 de febrero de 2015

EU SON ROSALÍA


A 178 ANOS DA DATA DO NACIMENTO 
DE ROSALÍA DE CASTRO





Rosalía nova


            Rosalía e Manuel Murguía, maís seus fillos, Amara, Aura, Ovidio, Gala e Alexandra

domingo, 22 de febrero de 2015

DÍA DE LA LENGUA MATERNA




BREOGÁN EN EL EXILIO DE MIS VERSOS



A sensible energías me convocan
como anduriñas del alma, libertadas,
los amores del ayer con nombre y apellido.

Llegan de lejos con la poalleira leve
sobre las piedras de antiguos soportales
por el perfume oliva del recuerdo
al pie de castiñeiros y carballos.

Son el espejo de murmullos y siluetas
que detrás de las silveiras aparecen
al paso aquietado de los sueños
de la mano nudosa de las meigas.

Me hablan en la lengua de la vida
agarimos a carón de la lareira
y de la mar abierta como herida 
azul y verde de exilio y de saudade.

Traen con ellos secretísimos conjuros
y el tenaz embrión de la lembranza
por el Camino del báculo sagrado.

Como pañuelos de adiós en la distancia
en pos de libertades va su sombra
desnuda por los montes y las chairas.

Llegan de lejos, trovadores del viento,
por la mítica dulzura de una gaita,
desde la tierra en que morir no pueden
hasta el huerto enlutado de mis versos.









LUZ DE RAIZAME  de  M.R.-C
POEMARIO (2013)


En dicho poemario figura escrito en lengua gallega. 
Para el presente blog ha sido traducido, conservando algunos vocablos señalados en el glosario.





Glosario


Anduriñas: golondrinas.

poalleira:llovizna menuda.

Castiñeiro: castaño (árbol).

Carballos:robles (árbol).

Silveiras: plantas silvestres.

Meigas: brujas.

Agarimos: cariños, caricias.

Carón: al lado de, junto a, costado.

Lareira: piedra donde se instala el hogar.

Para los castrelos  y los celtas, lugar de encuentro del clan familiar.

Saudade: recuerdos, lembranzas.

Chairas:llanura.




IMAGEN: INTERNET

miércoles, 18 de febrero de 2015

PERIÓDICO IRREVERENTES

MARGINAL

                                                                                                         Por Marita Rodríguez-Cazaux
juanitodormido
“Sean realistas. Pidan lo imposible”
                                    Mayo francés, 1968
Este chico,
que apenas sabe de la vida
nada más que el hambre,
en una esquina, duerme de penurias.
Se arropa en un cartón, y su cabeza
sobre un bulto de ropa sucia,
                                                     sueña. 
Sueña que es pájaro y que vuela,
 y todo el cielo es un aeropuerto. 
Sueña que es niño 
y brinca y ríe y canta.
Al candor de la mentira sueña
que es un palomar su pecho flaco
y de arrullos, le estalla el corazón.
Este niño,
que apenas sabe de la vida
nada más que el hambre,
ha cerrado los ojos, para siempre. 

***

Publicado en la fecha por periódico Irreverentes.

NARRATIVA




EL HÉROE ENCUBIERTO



                                                                                      A Sergio González Quintana*


El casting prometía un papel protagónico en la obra, exigía un parlamento de memoria, una actuación disciplinada sobre un tema libre y una improvisación.
Cuando llegué, la fila a la puerta del teatro doblaba la esquina y serpenteaba revuelta por la vereda. Un hombre nervioso anotaba los nombres, nos daba un número y nos hacía pasar al salón.
Sentados en las butacas de la platea, esperando ser llamados por el asistente, escuchábamos en silencio el trabajo de los otros en el escenario.
Yo había estudiado teatro desde joven, sin lograr trabajar en mi vocación por el momento y estaba en la edad en que empezamos a preguntarnos si vale la pena seguir soñando sueños. 
Tenía un matrimonio fracasado y vivía una relación tironeada por una madre de edad avanzada, un arrastre de culpa que mi psicoanalista trataba de achicar y un malhumor empedernido.
Con este equipaje, sentado en la butaca, desconfiando de mi desempeño, esperaba nervioso repasando mentalmente una y otra vez el diálogo que había elegido. 
Era un espacio tensionado de "Casa de muñecas"; cuando el marido discute furibundo con Nora y la acusa groseramente. El mismo momento en que prefiere perderla sin importarle la falsedad de la sociedad que los rodea. 
Ensimismado yo iba y venía por la piel del hombre autoritario cuando me sacudió un grito de espanto.
“¡Ten los garfios del odio siempre activos y al echarte en la caja de los muertos, menosprecia los llantos de los vivos!”
Se hizo un silencio en la sala y miré sorprendido hacia donde venía la voz. 
En el escenario, un muchacho flaco recitaba parado con las piernas un poco entreabiertas y los ojos elevados hasta las molduras del cielo raso.
Todos, creo que hasta Almafuerte, sacudidos todavía por su voz, seguimos expectantes los ademanes destemplados.
El tipo movía los brazos largos para los costados como queriendo abrazar a una muchacha, atrayéndolos después sobre el pecho y liberándolos al momento. Alucinado continuaba “El sitio donde nada ocurre, es un trapo sobre la costa: están arrumbadas las paciencias…” y clamaba y se detenía para tomar aire y se lanzaba otra vez sobre los versos de Armani…”mientras que sus pasos suenan sabe que lo único posible está ocurriendo lejos…” 
El asistente le habló por lo bajo a un hombre de traje sentado en la tercera fila.
Desde ese mismo lugar, le indicó con un gesto que era suficiente y le dio las gracias, pero el muchacho seguía “…con tal que no sea al pobre, robá hermano sin medida,…el mañana es un grupo ¡tras cartón está la muerte!” y se pasaba la mano por el pelo que le caía sobre la frente, como lo hubiera hecho el personaje de Carlos de la Púa.
El hombre de traje se revolvió en su asiento. El asistente corrió al pie del escenario y le gritó que se callara. Fue inútil. Por la boca del flaco salía ahora otra chorrera de versos, esta vez Neruda “desde el fondo de ti arrodillado, un niño triste como yo nos mira”, y él mismo se arrodillaba y se estiraba sobre la madera, poniendo cara de desamparado.
La rubia que estaba unto a mí, se tapó la boca pintada de rojo y me codeó.
-Está reloco -dijo, y como era linda y parecía lanzada, ya estaba dispuesto a darle la razón, mientras el muchacho en el escenario, casi moqueando se atragantaba con las penas de Moraes “¿Qué amigo será tan amigo, que en el ataúd esté conmigo? 
-¡Basta! -bramó el que parecía el productor -. Sáquenlo de ahí. 
Un grandote de pelo corto subió las escaleras y se abalanzó sobre el muchacho que, como si viviera en otro mundo, se había sentado en la única silla del decorado y desgranaba “No toquéis esta tierra si no tenéis la sangre dispuesta a ser antorcha viva” y subía y bajaba por los versos de Romero con un magnetismo que emocionaría al mismo paraguayo. 
El gordito de cara pecosa se retorcía de risa y la rubia se mordía los labios siliconados mientras el asistente del director echaba dragones por la boca y fuera de sí, puteaba como si estuviera en una cancha.
-¡Que lo borren, que lo borren o los despido a todos! -vociferaba el director, cuando el flaco sin acatar órdenes, seguía con su cantinela. Desde las butacas llegaban las risotadas de todos.
El episodio terminó con el productor levantándose y dejando el lugar de mala manera, con el director apaleando sin piedad al asistente, un electricista desparramado en el piso quebrándose la mandíbula en un ataque de risa, la rubia huyendo por el pasillo detrás del productor, con nosotros despedidos y saliendo en fila india.
Y por si era poco, con el flaco llorando poesía a lágrima viva mientras le explotaban por la boca versos de González Tuñón “…poca cosa deja el muerto terminada su función, todo cabe en una caja, música de barracón…” y seguía el calvario de la supuesta muerte de Juancito Caminador, hasta que lo sacaron entre tres arrastrándolo por el pasillo.
-La pucha que está tocado -me dijo el gordo de las mejillas pecosas mientras chupaba un caramelo y traspasábamos la salida. No le contesté.
Por aquél tiempo vivía en Versalles y tenía un trecho largo de regreso desde el Centro, así que la bronca me cegaba cuando caminé hacia la parada del colectivo.
Lo que sigue se puede creer o tener la libertad de ponerlo en tela de juicio, pero mis ojos lo vieron o por lo menos me pareció verlo. 
Cuando subí al colectivo, el flaco estaba ahí. 
No era un tipo parecido, era el mismo de la prueba, el poeta, el culpable del fracaso del casting, el que me hizo perder la tarde de trabajo, por quien se me resbaló el levante de la rubia escotada y la posibilidad de acceder a un contrato.
Sentado en el segundo asiento, pegado a la ventanilla, el flaco ahora nos contaba la historia del antiguo almacén "A la Ciudad de Génova" y nos paseaba por Cangallo y Ombú, nos fiaba las copitas y confesaba que su madre lo había acunado cantándole “…yo soy la morocha, la más agraciada” y a voz en cuello entonaba el poema de Olivari. 
Lo mato, pensé, lo mato y me bajo. Pero, nunca fui muy decidido y el flaco me imponía; al llegar a Lisboa y antes de doblar me acerqué a la puerta trasera y toqué el timbre para bajar. 
El tipo me miró, diría que me sonrió y antes de que pusiera los pies en los escalones, a manera de despedida recitó “el día está a las puertas, no vendrá otra mañana” mientras yo, incrédulo, desorientado, saltaba los dos peldaños.
Cuando de chico iba al cine del barrio a ver películas de terror sin que mi vieja lo supiera, volvía mirando para los costados, asustado de las sombras de los faroles de la calle, inquieto y apurado hasta doblar la esquina del almacén Viva Galicia.
Así me sentí cuando caminé esa noche las dos cuadras hasta mi casa, el mismo chico acobardado y tembloroso que salía del cine con la mirada llena de miedo, mientras la boca se volvía seca y áspera.
No, no, me dije, esto lo debí imaginar porque no puede ser cierto. Y para darme valor saqué las llaves del bolsillo y empecé a contar de tres en tres hasta llegar al edificio. En el ascensor traté de respirar acompasadamente.
Como vivo solo siempre encuentro mensajes en el contestador. Pulsé la techa. Mi amigo Pablo me invitaba a un asado para el domingo. Mi madre recriminaba mis indiferencias semanales, y un vendedor de seguros me dejaba los datos de su estudio. Mi novia no había llamado.
Barrí los mensajes, y me fui directo a la cocina a hacerme un café. Puse la radio y me senté a hojear el diario.
Los acuerdos y desacuerdos con el agro y el índice de la canasta familiar eran la información que mi cansancio procesaba con dificultad cuando otra mano se alargó sobre la mesa para servirse café. 
Sentado frente a mí, acomodando su espalda en la silla, estaba el flaco del teatro. El de los versos, el mismo del colectivo. Sentado ahora a mi mesa bebiendo café y mirándome risueño. 
“En la puerta de la cocina popular nuestros hermanos los que no se atreven a morirse de hambre esperan su ración” dijo y se bebió el café, sin pensar que César Tiempo podía estar escuchándolo.
Después se levantó despacio y se recostó en el sillón del living, yo lo seguí con pasos quebrados. 
Él, desplomándose en el almohadón puso cara de amante herido, mostró un perfil de nariz pequeña y con acento suave, despidiéndose de la nodriza, pidió que le bajara la lámpara y empezó a caminar por la playa.
Apagué las luces y en penumbras lo vi. Una ola le llegó a los pies y después otra y otra, hasta subirle la espuma por la pierna fina, absolutamente femenina. Juro que lo vi internarse en un mar que cubría la alfombra de mi living.
Así, adentrándose en el agua, se fue.
No es una fantasía de actor fracasado, tengo como testigo al portero que destapó el baño porque una cascada caía en el techo del vecino y a la muchacha de la limpieza que despotricaba en guaraní mientras limpiaba las marcas arenosas en la pared.
Cinco días después de la desaparición del flaco, la telefonista del trabajo me pasó una llamada, levanté el tubo y la voz de Carrera Andrade me paralizó, “…el ser que ama revive o vive doblemente”.
Desde ese momento para mí nada fue igual.
A la mañana siguiente mientras me afeitaba mi voz se alzó poderosa, “¿…quién dijo que todo está perdido? Yo vengo a ofrecer mi corazón…” y hasta pude oír los aplausos a mis espaldas mientras Fito me sonreía desde el espejo.
Con un humor desconocido comí las tostadas sin prisa y el café fuerte me reanimó para vestirme con un optimismo desacostumbrado, pensando que viajar hasta la oficina no era tan desesperante como siempre me había parecido.
Antes de salir llamé a Laura para invitarla al cine.
…"Desde que te alejaste, cuantos lugares se han tornado vanos y sin sentido" - dijo con tono enamorado mi voz.
-¿Sos vos Hernán? -contestó Laura, pero ya una nueva voz en mí, le estaba dedicando dulzuras eróticas de Lugones. 
-¡Siempre el mismo loco! -se rió, me pareció que colgó divertida después del acuerdo de la cita.
Al salir del ascensor la encargada barría la vereda, “un silencio nocturno le trepa por las trenzas y oscurece la arcilla de sus manos morenas”, la piropeé al cruzar la puerta; ni siquiera me contestó el saludo. Se quedó con la rejilla a mitad de camino hacia los bronces, con la cara sonrosada. Yo estaba exultante, me sentía divinamente. 
La expresión hostil y amargada del jefe poco me importó.
“¿Qué es la vida? ¡Un frenesí,… una ilusión!", aventuré al pasar al lado, mientras él, boquiabierto, levantaba el teléfono con la cara blanca y planchada como la camisa.
Con los muchachos fue más fácil y hasta el mozo del buffet se atrevió a entonar conmigo unas letras de Discepolín, los dos entrando y saliendo en el Cambalache de la vida.
Lo mejor fue ver que los otros se contagiaban y poco a poco estábamos todos compartiendo mensajes llenos de color, sin importarnos que el día hubiera amanecido nublado y el pronóstico meteorológico aseguraba lluvias.
“…es un sentimiento que está por encima de los demás, una fuerza que no puede resistirse…”, citaba el compaginador que era fanático de Strindberg, rematando con labios temblorosos a tiempo justo para que la secretaria del gerente, que leía a Nietzsche, susurrara con su boca perfecta “siempre hay un poco de locura en el amor, pero hay una razón en la locura”. 
Mientras bajaba las escaleras del subte para encontrarme con Laurita, una garúa eufórica caía sobre el pavimento, deshecha en espejos luminosos.
No quiero ahondar en intimidades pero esa noche Laura fue una reina y yo debí parecerle Superman porque la rutina que nos desteñía desapareció, mágicamente. Entre los versos de Bernárdez, volvimos a subirnos a la ola que habíamos dejado tiempo atrás arrinconada y fuimos ese anochecer los únicos seres de la creación, “mineros del amor, hasta hallar el filón del infinito”, los elegidos de los dioses.
Estoy convencido de que algo dentro de mí estaba esperando “torcerle el cuello al cisne de engañoso plumaje, que no siente el alma de las cosas ni la voz del paisaje…” y aquél muchacho flaco del casting me ayudó a encontrarlo. 
Vuelvo a verlo, huesudo y poseído, despegado del hartazgo cotidiano, volando con alas invisibles, tratando de sostenerse en el abismo de lo imposible, contagiándome la necesidad de “seguir soñando los deseos”. Y, agazapada en medio de la rutina que atenaza, oigo su voz como un eco de Brulat, “basta un instante para ser un héroe”.


* Sergio González Quintana, catedrático, escritor y poeta español.


"DEL GLAMOUR A LA CIÉNAGA"
Cuentos (2013)
de Marita Rodríguez Cazaux
Editorial Dunken - Ayacucho 357 - CABA













* Sergio González Quintana, catedrático español.

CRÍTICA Y RESEÑA LITERARIA

Marita Libro II

POESÍA CONGREGADA


                                                           Por Germán Cáceres para Periódico Irreverentes





Su poesía es clara, abierta, no necesita de hermetismos para expresar sentimientos profundos y un lirismo de alta sensibilidad. Como comenta Dolores Cuello Medina en un suplemento cultural mexicano del 10/12/14: “Simbologías y acierto en hallarlas, pureza de línea y de pensamiento, luz para dar con el costado más bello, y una femineidad, `actitud femenina`, como sentido primordial”.


Su poemario es abarcativo, totalizador, se dispara en múltiples temas, pero en el lector permanece la sensación de estar contemplando un lago sereno, apacible y pleno de colorido.


La poesía de Marita Rodríguez-Cazaux fluye por los meandros de la intimidad, y refleja las dificultades que sufren los amantes para armonizar entre ellos. Y ante esta problemática surge la soledad: “En cárcel de soledad empalada, /son mis grietas heridas de distancia/ y, sobre ellas, mi corazón se oxida”. En ese sentido el amor perdido es otro de sus ejes (“Este paisaje que se rompe en el flash/ porque no estás.”; “Cuando éramos, ayer, era la vida, y yo te amaba.”) De allí pasa a glorificar la figura del ser amado (“Bendito el paso que te trajo un día/ y en la esquina de mi vida te ha dejado”). Y canta el erotismo, las caricias en la piel (“Este instante,/ esta hora,/ alumbrados, para que mi cuerpo se mueva,/ y por inercia natural del Universo,/ encuentre la forma de tu mano.”)


No faltan en sus versos la expresión de un doloroso desgarramiento: “Quién ha de darme en esta vida yerma/ un candil para cruzar sin miedo/ el escarpado abismo de la tristeza”, y aparece la certeza de la muerte: “Hoy,/ toda mi prisa es, plancharle arrugas al sudario.” Pero la esperanza permanece intacta: “Y media vida me queda, todavía,/ para andarla sin estarme de rodillas”.


Rodríguez-Cazaux no cesa de evocar a sus padres, de origen gallego: “Papá, te digo, ahora al fin, después de tanta pena./ Al fin, me digo. Al fin, puedo decirte/ ahora, digo, / y me tapo de dolor la boca.”


Las alusiones del mar y de la lluvia le sirven de soporte para convocar la melancolía: “Una llovizna tenaz y despareja/ cae con ritmo de nostalgia.”


A través de símbolos, imágenes y metáforas la poeta vuelca su subjetividad apoyada por la belleza visual que obtiene mediante la tipografía, sea con letras o con caligramas (“Brindis” y “Desvesti 2”). Enriquecen los poemas el empleo de un rico vocabulario y las frecuentes citas de la mitología grecorromana.


Quizá la mejor definición del libro la dio ella misma al responder a la pregunta “Qué es poesía”, que le hizo Fernando Veglia en una entrevista (periodicoirreverentes.org, noviembre de 2014): “Un calidoscopio con miríadas de giros, tantos como universos humanos (…) Es darle forma de idioma a un planeta interior, es el encuentro con la mayor inquietud”.


Poesía congregada reúne tres poemarios de la autora: Pasos desnudos, Luz raída y Pulso sensual. Sus trabajos anteriores fueron los volúmenes de cuentos De amores y desamores (2010) y Del glamour a la ciénaga (2013).
Son de su autoría los ensayos sobre la niñez en la emigración gallega "Cartas de éxodo y lejanía", "Las voces de los niños emigrantes" y "Los niños y las niñas en la emigración gallega".
Obtuvo numerosos premios nacionales e internacionales de narrativa y poética.
Dirige su página literaria maritarodriguezcazaux.blogspot.com.


POEMARIO
(Editorial Dunken, Buenos Aires, 2014, 200 páginas)

sábado, 14 de febrero de 2015

POÉTICA








LA VOS QUE PREFIERO


                                              A Marita Rodríguez-Cazaux



Prefiero esa vos,
la que se sale de la percha
y se entinta en poesía.
La que se envuelve en celofán
y me diluvia la alegría.

La vos ladrona,

la que se apropia de mis ojos
y telaraña mi lectura.
Quien me septiembre en pleno invierno
y me introduce a la locura.

La vos de voces,
la que congrega mis sentidos
y los aplasta en la autopista.
La que me cruza de vereda
y me traviste feminista.

La vos lectora,
la que recibe mi poema
 y me lo juzga especialista.
                                                                                           

                                                                                               Julián Díaz




* JULIÁN DÍAZ, escritor y poeta argentino.


Autor de HUELLAS EN EL PAVIMENTO, 30 DE ABRIL, CÓCTEL DE DRAGONES Y PLUMAS DE UN ANDRÓGINO.

Sus obras integran las siguientes Antologías literarias: Gotas de Primavera, Letras del Face VII, Viajá conmigo, Las líneas de la tierra, 150 Microrelatos de Novela Negra (España) y la
"3ra. Antología de Autores de La Matanza".


Contacto:  http://juliandiazescritor.tumblr.com -  Caricias al alma
                                                                       

El juego de palabras es propio de la intención creativa del Autor.
"La vos que prefiero" la sido inspirado bajo imágenes y tropos libremente conceptuados por su Autor, en torno a Poesía Congregada.
Al Autor pertenecen todas las atribuciones y derechos de la obra "La vos que prefiero".

IMAGEN: Noche Cósmica  - Internet -

SENTIMIENTO AMOROSO



POEMA DE AMOR DE NEZAHUALCOYOTI




Amo el Canto del Cenzontle, 
Pájaro de Cuatrocientas voces. 

Amo el color del jade, 
y el enervante perfume de las flores. 

Pero amo más a mi hermano el hombre.



* * *









DONDE COMIENZAS TÚ




Soy ola de abandono, 
derribada, tendida, 
sobre un inmenso azul de sueños y de alas. 
Tú danzas por el agua redonda de mis ojos 
con la canción más fresca colgando de tus labios. 
¡No la sueltes, que el viento todavía azota fuerte 
por mis brazos mojados, 
y no quiero perderte ni en la sílaba ! 

Yo fui un día la gaviota más ave de tu vida. 
Mis pasos fueron siempre enigma de los pájaros. 
Yo fui un día la más honda de tus edades íntimas. 
El universo entero cruzaba por mis manos. 
¡Oh día de sueño y ola; 
Nuestras dos juventudes hacia el viento estallaron. 
Y pasó la mañana, 
y pasó la agonía de la tarde muriéndose en el fondo de un lirio 
y pasó la alba noche resbalando en los astros, 
exhibiéndose en pétalos 
y pasó mi letargo... 

Recuerdo que al mirarme con la voz derrotada, 
las dos manos del cielo me cerraron los párpados. 
Fue tan sólo una ráfaga, 
una ráfaga húmeda que cortó mi sonrisa 
y me izó en los crepúsculos entre caras de espanto. 
Tú nadabas mis olas retardadas e inútiles, 
y por poco me parto de dolor esperando. 

Pero llegaste, fértil, 
más intacto y más blanco. 
Y me llevaste, épico, 
venciéndote en ti mismo los caminos cerrados. 

Hoy anda mi caricia 
derribada, tendida, 
sobre un inmenso azul de sueños con mañana. 
Soy ola de abandono, 
y tus playas ya saltan certeras, por mis lágrimas. 

¡Amante, la ternura desgaja mis sentidos... 
Yo misma soy un sueño remando por tus aguas !


                                          Julia de Burgos




* * *




SED DE TI



Sed de ti me acosa en las noches hambrientas.
Trémula mano roja que hasta su vida se alza.
Ebria de sed, loca sed, sed de selva en sequía.
Sed de metal ardiendo, sed de raíces ávidas......

Por eso eres la sed y lo que ha de saciarla.
Cómo poder no amarte si he de amarte por eso.
Si ésa es la amarra cómo poder cortarla, cómo.
Cómo si hasta mis huesos tienen sed de tus huesos.
Sed de ti, guirnalda atroz y dulce.
Sed de ti que en las noches me muerde como un perro.
Los ojos tienen sed, para qué están tus ojos.

La boca tiene sed, para qué están tus besos.
El alma está incendiada de estas brasas que te aman.
El cuerpo incendio vivo que ha de quemar tu cuerpo.
De sed. Sed infinita. Sed que busca tu sed.
Y en ella se aniquila como el agua en el fuego.

                              
                                    Pablo Neruda





* * *





TE ESTOY LLAMANDO



Amor
desde la sombra
desde el dolor
amor
te estoy llamando
desde el pozo asfixiante del recuerdo
sin nada que me sirva ni te espere.

Te estoy llamando amor
como al destino
como al sueño
a la paz
te estoy llamando
con la voz
con el cuerpo
con la vida
con todo lo que tengo
y que no tengo
con desesperación
con sed
con llanto
como si fueras aire
y yo me ahogara
como si fueras luz
y me muriera.

Desde una noche ciega
desde olvido
desde horas cerradas
en lo solo
sin lágrimas ni amor
te estoy llamando
como a la muerte
amor
como a la muerte.


                                    Idea Vilariño




* * *



ODA


Para vos,
fuerza elocutiva todas las versiones
de admiración. Todos los recursos
de destacada exposición en versalita.

Circunstanciales de magnificencia,
una total conjugación pluscuamperfecta.

Para vos,
amplificada expresión de paráfrasis,
título, epígrafe, prólogo, enunciado. Referencia.
Bibliografía, cita, índice puntual y numerado.

Interacción dinámica y Postdata. Intertextualidad.
Tópico, nexo, foco. Metonimia.

Para vos,
todas las disciplinas lingüísticas sin elipsis.
Hipérbole.
Y todas mis funciones conativas. 




RÍO DULCE


Conjurada,
lluvia imprevista,
pueblerina,
nos apuró el aliento.

Brillos de celofán sudaba la vereda.

Abierta en humedades,
era la Santa Rita
un collar de corales.

Perfumado de agua, sobre los adoquines
el paso, balanceaba caricias. 
–Somos jóvenes, ¿ves?–.
Y sonreíste.

Clandestina, la dicha,
jadeaba.
dentro del corazón, un río dulce. 




M.R.-C.
POESÍA CONGREGADA (2014)