viernes, 23 de junio de 2017

PERIÓDICO IRREVERENTES


NOVEDAD: “CRÓNICA ANIMAL”



“Crónica Animal”, de FERNANDO VEGLIA

Prólogo de Marita Rodríguez-Cazaux. 

RESPONSABLE DE EDICIÓN: Ruiz de Aloza Editores - Santiago García Tirado.



Es una breve crónica ambientada en el universo animal y desarrollada en diferentes partes del planeta. Narra las relaciones entre humanos y bestias desde la prehistoria hasta un futuro imaginario, dando cuenta de abusos, torturas, persecuciones, matanzas y de la gestación de una venganza implacable.
La obra está dividida en tres partes, identificándolas con un breve texto introductorio. La primera aborda la etapa inicial de la relación, desde el momento en que los hombres eran criaturas huidizas, una minoría en la naturaleza, hasta el comienzo de la domesticación. La segunda retrata el mundo actual, rozando un futuro pesimista, y abarca zoológicos, matanzas, maltratos, juegos tradicionales, enfrentando la voz humana a la de las bestias. En la última parte, a diferencia de las anteriores, los animales hablarán al final, dando rienda suelta a una venganza, impulsada por un rencor nutrido a lo largo de la historia.
El lenguaje es directo y cotidiano, la trama es desarrollada linealmente y el universo animal fue dotado de características humanas e imaginativas, eludiendo cuestiones de carácter científico.

DISPONIBLE EN:

martes, 20 de junio de 2017

LETRA Ñ


Su conformación  Ñ /  ñ

La virgulilla es un signo ortográfico en forma de coma, rasguillo o trazo. 

La virgulilla generalmente es identificada como la tilde de la eñe, virgulilla de la eñe (~), 
o cola de chancho (generalmente en Latinoamérica), aunque la Real Academia Española 
acepta también como ejemplos de virgulilla el apóstrofo (’), la cedilla (¸) y el acento agudo (´). 

Las palabras «tilde» y «virgulilla» se pueden referir a cualquier trazo, sin embargo, el contexto puede indicar que se habla específicamente del signo ~.

En lógica, la virgulilla es utilizada como negación (~), aunque también se utiliza el símbolo ¬.

domingo, 18 de junio de 2017

SONETO AL HÉROE






        EL SOL SOBRE TU ALMOHADA SE PERDÍA 
       SIN IMPORTARLE EL BRILLO DE TU ESPADA


                                                                                                        A Leandro, mi padre
   
                                                                                                                 En su memoria

Cuando te despojaste del acero
tan huérfana quedé sin tu presencia,
más allá del dolor, anestesiada,
que tu muerte no fue muerte todavía.


Por las calladas rutas de la ausencia
busqué entonces tu voz y tu mirada.
Tu poderosa silueta de guerrero.
Tu invencible transitar por laberintos.


Peregrina, hurgando los recuerdos,
en un murmullo de dolor desafinado
quedé sin ti. Pero siguió la vida


bajando desterrada por tu almohada.
Mientras el sol se rompía a mi costado,
sin importarle el brillo de tu espada.



M.R.-C.
POESÍA CONGREGADA (2014)

martes, 13 de junio de 2017

Marita Rodríguez - Cazaux: PERIÓDICO IRREVERENTES

Marita Rodríguez - Cazaux: PERIÓDICO IRREVERENTES: ENTREVISTA A MARITA RODRÍGUEZ-CAZAUX POR “LAS AMANTES SON RUBIAS”  Por Fernando Veglia “El amor, cualquier amor, contagia, logra e...

Marita Rodríguez - Cazaux: AVANCE

Marita Rodríguez - Cazaux: AVANCE: OPINIÓN - CRÍTICA LITERARIA “MUJER SIN MAQUILLAJE”, DE GABRIELA INÉS CASAÑAS                  Novelista destacada, la ...
13 DE JUNIO 
DÍA DE ESCRITOR




SE CONGRATULA Y CELEBRA A LOS COLEGAS EN SU DÍA

|13 de junio REGALA UN LIBRO




DÍA DEL ESCRITOR
Cada 13 de junio se celebra el Día del Escritor, en honor al natalicio de Leopoldo Lugones, fundador y primer director de la Sociedad Argentina de Escritores (SADE).
Lugones, precursor de toda una generación de importantes escritores argentinos, publicó 35 libros, entre los cuales se destacan "Los crepúsculos del jardín", "El libro fiel", "La guerra gaucha" y "Las horas doradas".
Leopoldo Lugones se suicidó el 18 de febrero de 1938 en el hotel "El Tropezón" del Delta. 

jueves, 8 de junio de 2017

POETAS LATINOAMERICANOS


CÉSAR VALLEJO


César Abraham Vallejo Mendoza (Santiago de Chuco, 16 de marzo de 1892París, 15 de abril de 1938) fue un poeta y escritor peruano
Es considerado uno de los mayores innovadores de la poesía del siglo XX y el máximo exponente de las letras en su país. Es, en opinión del crítico Thomas Merton, «el más grande poeta católico desde Dante, y por católico entiendo universal» y según Martin Seymour-Smith, «el más grande poeta del siglo XX en todos los idiomas».

Publicó en Lima sus dos primeros poemarios: Los heraldos negros (1918), con poesías que si bien en el aspecto formal son todavía de filiación modernista, constituyen a la vez el comienzo de la búsqueda de una diferenciación expresiva; y Trilce (1922), obra que significa ya la creación de un lenguaje poético muy personal, coincidiendo con la irrupción del vanguardismo a nivel mundial. En 1923 dio a la prensa su primera obra narrativa: Escalas, colección de estampas y relatos, algunos ya vanguardistas. Ese mismo año partió hacia Europa, para no volver más a su patria. Hasta su muerte residió mayormente en París, con algunas breves estancias en Madrid y en otras ciudades europeas en las que estuvo de paso. Vivió del periodismo complementado con trabajos de traducción y docencia.

En la última etapa de su vida no publicó libros de poesía, aunque escribió una serie de poemas que aparecerían póstumamente. Sacó en cambio, libros en prosa: la novela proletaria o indigenista El tungsteno (Madrid, 1931) y el libro de crónicas Rusia en 1931 (Madrid, 1931). Por entonces escribió también su cuento más famoso, Paco Yunque, que saldría a luz años después de su muerte. Sus poemas póstumos fueron agrupados en dos poemarios: Poemas humanos y España, aparta de mí este cáliz, publicados en 1939 gracias al empeño de su viuda, Georgette Vallejo. La poesía reunida en estos últimos volúmenes es de corte social, con esporádicos temas de posición ideológica y profundamente humanos. Para muchos críticos, los Poemas humanos constituyen lo mejor de su producción poética, que lo han hecho merecedor del calificativo de «poeta universal».



IX 

PEQUEÑO RESPONSO A UN HÉROE DE LA REPÚBLICA 



Un libro quedó al borde de su cintura muerta,
un libro retoñaba de su cadáver muerto.
Se llevaron al héroe, 
y corpórea y aciaga entró su boca en nuestro aliento;
sudamos todos, el ombligo a cuestas;
caminantes las lunas nos seguían; 
también sudaba de tristeza el muerto.
Y un libro, en la batalla de Toledo, un libro,
atrás un libro, arriba un libro, retoñaba del cadáver.
Poesía del pómulo morado, entre el decirlo y el callarlo,
poesía en la carta moral que acompañara a su corazón.
Quedóse el libro y nada más, que no hay insectos en la tumba,
y quedó al borde de su manga 
el aire remojándose y haciéndose gaseoso, infinito.
Todos sudamos, el ombligo a cuestas,
también sudaba de tristeza el muerto y un libro,
yo lo vi sentidamente, un libro, atrás un libro,
arriba un libro retoñó del cadáver exabrupto.


***

PREMIACIONES CERTAMEN LITERARIO ROTARY 2017







5° Certamen literario Rotary club de Flores-D. 4895 ITALIANO /CASTELLANO, 2017.

Los integrantes del jurado, Lic. Adriana A.Rodriguez, escritora Prof. Marita Rodríguez-Cazaux, y la coordinadora la artista visual, Ida De Vincenzo, felicitan a los autores que participaron en el concurso de Poesía y Narrativa.

Se han recibido más de 650 mails de diferentes puntos de nuestro país, de Latinoamerica y Europa.
Los objetivos que se consideraron de manera prioritaria de la premiación otorgada fueron : originalidad y mensaje.
PREMIOS DE HONOR POESÍA –CASTELLANO- ARGENTINA
1° PREMIO
La Voz de los Olvidados – Liliana Noemí Bardessono
2° PREMIO
Solo un Niño – Cristina Elvira Samara
3° PREMIO
De aquellos Tiempos- Jorge Esteban Costa
4° PREMIO
Musas, no se retrasen tanto, - Susana Elizabeth Jofman
5° PREMIO
Versando a un abuelo – Bastian Jacob Martin Maldonado
6° PREMIO
La palabra - Mandrille, Silvana Maria
MENCIONES DE HONOR POESÍA–CASTELLANO- ARGENTINA
1° Mención
De las Sombras- Angelica Alicia Balista
2° Mención
Cada Minuto - Pablo Esposito
3° Mención
No le voy a contestar-Felix Loiacono
4° Mención
Flor de Barrio – Ana Aurora Diamante
5° Mención
Transiciones- Inés Luisa Lasalvia
6° Mención
Alicia Margarita Kohler.
MENCIONES DE HONOR POESÍA -CASTELLANO- EXTERIOR
1° MENCIÓN
Latitudes Nos Separan – Salvador Augusto Gonzalez Chacon – Venezuela
2° MENCIÓN
La tempestad de la Noche – Pedro Yajure Mejia – Venezuela
3° MENCIÓN
Mantos Azules Malvinas Blancas, - Jorge Alfonso Ruiz Galindo – Mexico
4° MENCIÓN
Mi amante – Maria Jose Penacho Castellano - España
5° MENCIÓN
Las palomas de mi ciudad - Jhon Francis Peña Arevalo – Peru
6° MENCIÓN
La Montaña - Victor Abascal Acebo -- España
7° MENCIÓN
Los muertos respiran! – Guillermo Echevarria Cabrera - Cuba
8° MENCIÓN
Te espero -Jessica Carrasco Carrasco - Canadá
PREMIO DE HONOR CUENTO/RELATO – CASTELLANO – ARGENTINA
1°PREMIO
Tizas Negras – Sergio Omar -
2° PREMIO
Alma Dolida – Ana Graciela Incostante
3°PREMIO
Vittorio Vanoli vuelve a Vicenza – Eduardo Roberto Kerschen
4°PREMIO
Oda a mi barrio de Flores – Martha Susana Propato
5°PREMIO
Cambio de Planes – María Inés Corda
MENCIONES DE HONOR -CUENTO/RELATO– CASTELLANO- ARGENTINA
1°MENCIÓN
Me conto el nono- Guillermo Horacio Pegoraro
2°MENCIÓN
Camino de tierra – Edda Ottonieri De Maggi
3° MENCIÓN
Muñequita Rubia – Nestor Quadri
4°MENCIÓN
A traves de la lente – Marcos Gabriel Chillen
5°MENCIÓN
Idus de Agosto – Lidia Kelly
6°MENCIÓN
Solitario – Laura Defazy
7°MENCIÓN
El maestro y el discipulo – Guillermo Javier Duberti
8°MENCIÓN
Hace mucho frio – Figueras Sonia Gloria
9° MENCIÓN
Mis pasos en la vereda – Yolanda Lopez Ferrari
10° MENCIÓN
La pesadilla – Franca Scaturchio
MENCIÓN DE HONOR –CUENTO/RELATO - CASTELLANO – EXTERIOR
1°MENCIÓN
La noche madura – Salvador Robles Miras - España
2°MENCIÓN
A las 6 de la mañana – Ainoa Barcena Escarti – España
3° MENCIÓN
La obra maestra – Walter Acosta - Australia
4°MENCIÓN
El ron tu veneno predilecto – Francisco Enriquez Muñoz - Mexico
5°MENCIÓN
El mariscador – Juan Pablo Scroggie - Chile
6°MENCIÓN
Las ancianas - Miguel Enrique Gonzalez Troncoso - Chile
PREMIOS DE HONOR RELATO /CUENTO –ITALIANO
1°PREMIO
Gennaro – Antonia Russo - San Nicolas-Argentina
2°PREMIO
Un caro ricordo – Maria Vittoria Massimo- Montreal Québec
3°PREMIO
L/orologio da polso - Enriqueta Noemí Borrello - Mar del Plata-Argentina
PREMIO DE HONOR POESÍA – ITALIANO
1°PREMIO
Uccello senza ali – Sara Isabel Juarez - Cordoba- Argentina
2°PREMIO
Estate nella pelle – Beatriz Teresa Bustos - Cordoba- Argentina
3°PREMIO
Donna – Antonia Russo – San Nicolas –Argentina
4°PREMIO
Ubriaca di Luna – Adriana Monica Roelofs – Córdoba-Argentina.

lunes, 5 de junio de 2017

FRACASADOS ENSAYOS SOBRE ERUDITOS ANÁLISIS



“LA SOLEDAD Y EL LECTOR”, “LECTOR AMIGO” Y “LECTOR A SECAS” 



El ensayo prometía "Abordaje" a todos los recursos literarios y traía la voz de Kafka : “Para poder escribir tengo necesidad de aislamiento, pero no «como un ermitaño», cosa que no sería suficiente, sino como un muerto. El escribir en este sentido es un sueño más profundo, o sea, la muerte, y así como a un muerto no se le podrá sacar de su tumba, a mí tampoco se me podrá arrancar de mi mesa por la noche. Para escribir nunca se está suficientemente solo”.

Fuertes palabras del autor de La Metamorfosis que debí interpretar fuera de contexto por el raudo salto del abordaje al transbordo, sin tiempo para aclimatarme. Un aire frío y agónico pareció entrar en el escritorio.

Me serví un café caliente con la voluntad férrea de seguir interiorizándome de soledad y escritores, totalmente fascinada a esta altura del texto literario por una investigación capaz de penetrar el alma del hermético Kafka, quien seguía soñando con un taller en el sótano de su casa. En lengua alemana, el escritor checo afirmaba que “escribir es como estar en un globo, en una nave espacial, en un submarino, en un armario” pensamiento tan similar a las preferencias de Oscar Wilde (siguiendo el camino del abordaje mencionado) que perseguía hallar en “la ociosidad la disposición para escribir y en la soledad, las condiciones. La concentración en ti mismo te devuelve al nuevo y maravilloso mundo que surge en el color y la cadencia de las palabras en movimiento”, aseveraba Wilde y sus palabras y las de Kafka, me acercaron a concentrarme en mí misma.

Yo también estaba ociosa y con un costado en soledad. Para ser sincera, sola a medias y ociosa otro tanto, pero altamente sorpendida por la infinidad de análisis que depara la imprescindible coherencia entre soledad y literatura, esa isla donde se distingue el pensamiento sublime. Filón insociable que, supe tras la lectura del mencionado trabajo, es eje del temperamento de novelistas, dramaturgos, cronistas, poetas, y todo creador que se precie, tesis altamente comprobada y certificada además en eruditos despliegues que sobre el tema se armaron.

A este descubrimiento era imposible resistirme y terminé cediendo a la osadía que me ocupaba el pensamiento, enfocando mi criterio desde otro ángulo, no ya el del abordaje ni el del trasbordo, sino el del viaje. Que en verdad es lo que hace el que lee la primera línea de un libro y, por supuesto, lo llamé: “El viaje y la soledad del lector”; es decir, la soledad del lector en la lectura de las obras del que escribe en soledad.

Desde un principio mi intención se apartó de causas y efectos del aislamiento, xenofobia, encierro y conductas a miríadas que estudian los psicólogos en la literatura desde variadas latitudes y fundamentos tan concienzudamente armados, por carecer de la capacidad natural para conocer el comportamiento, causas y sentimientos de los demás y no plagiar brillantes ideas publicadas, ni echar más leña al fuego de tanta como arde cerca de los que escriben.

Retiré de mi análisis al corrector literario, oficio que desempeñan (o desempeñaron) casi todos los escritores pero pocos confesamos, tal vez por ser arte que carece de rostro y nombre en las publicaciones, y ahí justamente radica su mayor arte: Poner el ojo sobre un texto que pertenece a otro pero que queremos como si fuera propio. -Perro fiel en los escritos-, como lo denominó Idea Vilariño. Sin embargo, no era ése el lector al que apuntaba mi propósito, pues el corrector puede hacer su oficio, sin vedetismos y miles de veces en medio de un alborotado ritmo editorial, viajando entre renglones ajenos que, al cierre de galeras, recita de memoria.

Mi inclinación era otra y sola y por mis carriles, (porque de viaje y soledad se trataba) convine en que era un acto de rigor para corresponder al modelo sostenido, hacer un esfuerzo y sentirme más sola que nunca. Sin embargo ese lugarcito que, reverencial, se le otorga al escritor, no es el que se destina para el lector y menos cuando es lectora, por lo que debí atender primero a aquellos que sin mí parecen ahogarse en un océano (que por fortuna no son esposo e hijos, pero se les parecen).

Lo dicho, ese silente tabernáculo no lo alcanza el lector y establecer soledad y viaje se complica, por lo que el arranque principal para el tema de mi ensayo, tuvo sus bemoles. Por ejemplo, preguntar a los amigos qué libro recomiendan, con la intencionalidad de no equivocar gustos de última generación y transitar el viaje sin inclemencias. En mi caso, un caos hasta ponerme de acuerdo con sus opiniones y escapar a comprar el libro.

Tampoco es solitario el lugar donde se efectúa la compra, al menos eso me pareció al momento de entrar y pasar entre las estanterías con forma de góndolas de supermercado, entre niños que pegaban chicles en las tapas de los encuadernados, chillidos incluidos que tienen otorgados por ley y esa hecatombe a la que los adultos contribuimos organizados para armar la mayor desorganización en todos los lugares colectivos que compartimos civilizadamente. (Ni hablar de ferias atestadas de curiosos, librerías en shoppings bullangueros, ropavejeros de plazas).

Después de la fila, también inquieta, del pago en caja, donde la cajera se movía como en un casting de baile, con la compra debajo del brazo, fui a buscar un lugarcito para leer sentada a las mesas que ofrecía el salón de la librería céntrica. Pero el trapense silencio que el escritor logra, lo tiene vedado el lector y su viaje y ni qué decir su soledad, pues pensar en quedarse allí para leer fue una utopía y no quedó otra alternativa que buscar un bar para empezar a hojear el libro.

Lamentable, ya ni los bares son lo que eran antes: clima sensible para disfrutar de la lectura y aisladas mesas donde se escribían los mejores poemas. Ahora la atmósfera de los bares incluye televisores altisonantes y gritos futboleros que “el trío de mi ensayo” no estaba dispuesto a permitir y me di una vueltecita por el entorno barrial para encontrar allí, el banco de una plaza o la biblioteca más cercana.

Una pareja chateaba en sus celulares estirada en el único banco habitable de la plaza y la biblioteca había cerrado por reparaciones hasta nuevo aviso. No me quedó otra opción que marchar a mi casa, evitando un transporte público para seguir en soledad, sentarme en el sofá del living y, de igual manera, abrir el libro.

Al momento, crucé un mundo donde la voz del autor se empinó sobre mi propio acento y trama y personajes penetraron en mis umbrales. Una atmósfera compartida abrió ventanales por los que la soledad, fue desapareciendo. Primer mito decapitado y la soledad devastada porque ningún mortal puede sentirse solo leyendo un libro y si el autor buscó soledad, es algo que al lector no le pesa. A él, le basta ese retazo de mundo que le abre la portada del libro, para sentirse acompañado. Para quien lee, ese momento tiene la atmósfera mágica de un teatro colmado en día de estreno y subirá al escenario su propio personaje para que interactúe.

El espacio que separa los mundos del lector y del autor, no existe en un libro. Esa frontera no resiste al oleaje que se bate en las historias y el lector penetrará los horizontes anchos y estrechos que guardan voces y silencios de la selva humana. Será libre sin serlo. Joven y fuerte en lecho de dolor. Apasionado amante en celo. Niño. Rey. Pájaro. Luna.

A partir de esa claridad irrefutable estaba mi lector (y su soledad) más sólo que antes porque, hasta la soledad lo había abandonado.

Sin soledad y con el viaje perdido en tentadoras rutas de autor, mi ensayo programado hizo agua. No quedaba otra opción que el "Lector a secas" (a pesar del agua). Sin embargo, este personaje ya era tierra descubierta que habitaba Internet como viejo mapamundi y tema tan trillado como los atributos personales del escritor y todos los ismos.

Clarificando: se había escrito todo sobre la soledad y los escritores, abordajes y trasbordos incluidos en una cuantiosísima oralidad que hacía honor a los eruditos ensayistas, sabios maestros en decir de la manera más rebuscada todo cuanto pudo haberse dicho de manera fácil. Ni qué decir para el éxito del tratado, las fabulosas citas en latín o persa, donde el lector pierde pie y se hunde convencido de haber leído gloriosas genialidades instantes antes de ahogarse en el océano de letras.

Desalentada, me propuse olvidar el proyecto leyendo un nuevo libro. Y en la primera hoja, encontré la pepita de oro que, milagrosamente, mineros inquisidores no habían descubierto aún. El párrafo de marras destacaba una figura que no había generado ninguna disección sobre su personalidad: era el “Amigo lector”.

No iba a dejar la veta sin hurgar, (la competencia es feroz en plagiar vetas) y decidí trabajar mi ensayo sobre el Amigo lector, ahora bien “a secas”, sin ningún tipo de viajes ni soledades y agradeciendo al escritor ese amoroso nombre en Prólogos y Palabras Preliminares, contrariando cabalmente a quienes opinan que sólo puede amarse lo que se conoce.

Para tan compleja investigación me orienté investigando bibliografías, relaciones que tejieron escritores y lectores en las atmósferas literarias, porque la vehemencia de unos y otros no es tema menor. Supe así que ya pasada la II Guerra Mundial y el auge de la nueva novela, se destacó en los 60 la “nueva novela latinoamericana” y “narrativa americana” donde el lector encontró como eje piramidal un contexto socio-político en ebullición, y un mundo de increíble producción intelectual que se mantuvo en creciente avance con una carga de explosivo talento opuesto a explosivos desastres bélicos y un afán de resolver sentimientos universales buceando en aguas interiores. El que mira el mundo compartiendo mirada con sus semejantes y poniendo en su voz las voces de hombres y mujeres de distinto idioma, debe contar con millones de amigos. Y como hasta el amor y la guerra se excitan y se incitan desde el discurso escrito, a los escritores les pareció buena idea concientizar libertades y convertir al lector en aliado, en otra mente dispuesta a defender los principios que se pretendían enaltecer, acercarlo a los fogones de la imaginación y hacer que ese lector se involucrara en la filosofía social desde todos los ángulos.

Las técnicas narrativas y la creación, en contacto con la tecnología de avanzada, y los adelantos que acercaban las zonas urbanas a las rurales, el cine a las casas, la computación como presencia cotidiana y despejaban la cabeza a los mayores recursos literarios dieron a luz magnificas creaciones literarias que se definen hasta nuestros días por el nombre de pila de su autor. Las letras y los recursos literarios en Latinoamérica y América del Norte, con costumbrismos idiomáticos diferentes de Portugal, España e Inglaterra en el decir americano (y significar) acomodan sus derechos en este tiempo y se posicionan como cultura.

América y sus escritores tienen un destacado lugar en las letras y la lengua rioplatense no retrocede y se establece, definitiva, en poemas y narraciones de altura, espejando una identidad que nos es propia a argentinos y uruguayos. Se otorgan diversos premios en prosa y poesía y el Premio Nobel de Literatura sigue siendo la categoría de los Premios Nobel que más veces ha recaído en ciudadanos latinoamericanos. Justo es decir que este galardón se lo llevó el idioma castellano en mayor cantidad de veces otorgado.

Por ese tiempo las letras ya se habían nutrido del realismo fantástico, mítico, “lo real-maravilloso”, el realismo mágico, y todo vuelo sin fronteras. Quede en claro que desde ese estilo cultivaron una nueva visión sobre los hechos y fueron geniales escritores y poetas, dramaturgos y guionistas con tal tesoro espiritual que dieron alas a libertades mucho antes de que las leyes las otorgaran. Sin duda, hombres y mujeres de valiente pluma con los que era un honor coincidir en el pensamiento y seguir sintiéndose verdaderamente lector Amigo.

Sensibles hombres y mujeres que partían de su patria hacia el exilio, para evitar ser presas de un destino de espanto que oprimió a millones de americanos, porque no se puede olvidar el duelo gigante por los que partieron y no regresaron, años aquellos donde el lector siguió siendo Amigo y confidente fraterno en la distancia.

Detrás de ese infierno que a todos martiriza, llegó una etapa de ligero relax mediático que apartó a muchos de las lecturas, bastante mediocres por cierto, (las lecturas, claro) pero tan suertudos (los autores, claro) que hasta llegaron a ser best-sellers paridos en barrios privados, algo separados de coterránea idea de nación.

Diría escritura poco creativa si bien se analizan tiempos y personajes empeñados en despeñarnos. Pareciera que todo debía ser escrito para que la cabeza pensase menos y, de ser posible, no pensara lo que tanto habría que haber pensado, por lo que en realidad podría definirse como literatura con pecados de omisión.

Bajo mi absoluta responsabilidad opino que, salvo honorables eximidos, la premisa que dio talentos de la noche a la mañana podría haberse publicitado como “Pan y Circo Literarios” porque, a no dudarlo, esos afamados narradores de toda especie y latitud eran unos seres privilegiados del Olimpo que vendían sus creaciones como pan recién horneado en un circo pintoresco, de gradas colmadas, que los aplaudía enardecido. Baste recordar el recordar esa década (también infame) y aplicarnos el escarmiento del utópico “Todo por 1 Peso” y la farándula política, económica, educativa que enalteció las hojas de aquella historia.

Es lógico que el meritorio grado de Amigo lector, en ese contexto halla brillado por su ausencia, porque el refrán “Dime con quién andas...” abrió los ojos de muchos y a nadie, le gusta demostrar poca sesera. (Eufemístico adjetivo para no desembocar en un altercado enojoso)

Y, cerrando almanaque hasta nuestro tiempo, “veinte años no es nada” como dice el tango. Lo que se demuestra que las letras de tango son verdades como catedrales, y que de esa época errática muchos nombres ya son nada.

Hoy, después de semejante experiencia aleccionadora, la gente no se engancha con algo que le disgusta y no hay título que tiente si no lo sostiene buena trama. Nadie quiere ser Amigo Lector por obligación, pues ser inquilino sin leer todo el contrato trae malos resultados y tristísimos para autores cuyo recurso es un piropo para hacer circular un mal libro.

Hombres y mujeres quieren encontrar lecturas sustanciosas, y no se enamoran del autor de onda sino de la disciplina narrativa y quieren establecer romance desde el mensaje. Exigen sustento, originalidad, armonía. Altura y profundidad. Coherencia con el pensar y el obrar, que de eso se trata escribir para que otro se tiente en seguir siendo Amigo y Lector y, por esa condición, nudo apretado, sensible y continuo.

Este indiscutible enunciado hizo caer al segundo mito, y de bruces, porque no hay nada peor que atropellarse con las propias piernas: Es decir que mi ensayo ahora se reducía a El Lector, y bastante encogido por el golpe. 


Me encontré para este nuevo proyecto con la cruel dificultad de no encontrar casi nada más que un escurridizo perfil sobre los libros, pocas manos apretando las tapas, pocas caricias deslizándose por las hojas como si fueran espaldas de amante, y la sensación de que si no hacemos algo, hasta perderemos esa eclipsada sombra sobre las letras.

Las publicidades invitan a leer virtuales ediciones y aunque Eduardo Galeano predestine que el libro-papel no va a perderse, se están perdiendo lectores. Al escritor uruguayo es placentero leerlo, y un verdadero viaje de ida y vuelta por sus escritos es dinero bien gastado, pero la tentación virtual de Internet mata galán (o Galeano, en este caso) y mi ensayo iba por caminos vallados.

Sin soledad, sin viaje y sin lector, un ralo panorama me tentó a una caminata “descontracturante”. Salí a dar la vueltita al perro. Por el camino tropecé con un muchacho de barba y pelo atado en una colita.

- ¿No ve por dónde camina? - dijo con voz joven, (ese acento que tenemos todos a cierta edad y perdemos sin telegrama de renuncia) y se agachó a levantar de la vereda un librito de tapa blanca y negra, “Diario de un mal día” de Coetzee.

Mal día para mí, pensé al acordarme del personaje del escritor invitado a colaborar en un volumen de ensayos titulado Opiniones contundentes.

El muchacho siguió su camino y yo llegué hasta la esquina y entré a casa. Fui al escritorio, me senté a la mesa, abrí un archivo.

“Habrá nada sin el libro”. Y cerré el ensayo.

Al fin, sería ahora más liviano cargar con ausencias y tragedia, y con ellas ir por el camino, hallándonos y tratando de hallar al otro, alejados de mitos quebradizos y eruditos ensayos que poco importan a la hora de descubrir íntimos mundos y libertades.

Sin más arma que un libro, para penetrar las cuevas donde habitan las inquietudes humanas, las preguntas desnudas. Las emociones más complejas, las miserias y la dignidad del alma humana. La vida, el amor, la muerte. El primer día y el último.*



* * *

Los escritores latinoamericanos que han recibido el Premio Nobel de Literatura son, hasta la fecha, Gabriela Mistral, en 1945; Miguel Ángel Asturias, en 1967; Ricardo Reyes conocido como Pablo Neruda, en 1971; Gabriel García Márquez en 1982, Octavio Paz, en 1990 y el último Mario Vargas Llosa, en el año 2010.

IMPORTANTE: Todas las fuentes han sido obtenidas por Internet y todas pertenecen a sus creadores. La intención es exponer, explayar, compartir el libre recurso de Internet sin recibir a cambio pago o contribución alguno. La autora.

*(FRAGMENTO) Derechos Reservados. M.R-C.

viernes, 2 de junio de 2017

RESEÑAS



 POEMARIO DE CARLOS PENELAS

PÓRTICO POR MARITA RODRÍGUEZ-CAZAUX

         



         Carlos Penelas, uno de los más destacados literatos contemporáneos, vuelve a exaltar el rito de la palabra en la presente obra poética, “EL HUÉSPED Y EL OLVIDO”.
         Estudioso de los poetas medievales españoles, clásicos, renacentistas, de los literatos de la generación del 98 y  la  del  27 y de la poética italiana de principios del siglo XX,  Penelas goza de los dones que se aprecian en Giuseppe Ungaretti, Cesare Pavese o Salvatore Quasimodo; como ellos percibe el cuadro que acompaña al verso, traslada la imagen, la recrea. De igual forma, su obra lleva el nervio existencial, filosófico y pasional que acuden en Salinas, Vicente Alexander, González Tuñón, Ricardo E. Molinari.
         Penelas, un lírico que se rebela contra el mundo empírico, premoniza la materia, elabora un lenguaje esmerado con fuentes artísticas, celebra lo bello y lo contestatario.
        Como pórtico, “Poema a la mujer en la buhardilla”, evocación femenina –no podría ser de otra forma– superpuesta a imágenes de Vermeer y de Masaccio, en un presente que cuestiona “(¿Qué harás de mí? ¿Qué tiempo crece, Señora, en esta ociosidad, en esta tibieza, recogida y anhelante?)” desde la intimidad del cuadro “Y un sillón blanco en el atardecer suspenso. Y tu vestido negro, en tu vestido inquieto” y en intensa sensorialidad como las reminiscencias de los sueños.
         Sueños que vuelven a desvelar al poeta en “Recogimiento en una plaza del sur”, mientras “escondida en una esfera del Bosco” la mujer/princesa es parte de “la somnolencia de la fábula”, y “Se mece la noche en esta abierta y separada camelia” volviéndose Amada en el siguiente poema al tiempo que “Todo es recuerdo, todo es recuerdo”.
         Hay un mundo que levita y que subyuga la mirada del poeta; no es el mundo analfabeto de sentidos, podríamos entenderlo más cabalmente como un universo en estado de expectación, lo que los clásicos han dado en llamar “estado de gracia en los sentidos”.
         A este cosmos de vigilia y aventura se deben los poemas que acreditan la mitología familiar, dimensión real y profunda que acompaña el entrar en la vida, como puede distinguirse en el poema titulado en idioma gallego, “Sente o vaivén do corazón”; “Apelo a mis ancestros, a sus luchas […] Apelo al recuerdo de los transterrados”[…] donde la muerte interroga al poema en una plazoleta de Buenos Aires” y en “Huéspedes del olvido” de notable simbolismo ancestral, “Por eso es necesario caminar por el bosque, sentir las hojas de los setos, la sombra, detenerse frente al mar…”. Lo confiesa el propio poeta en exquisita construcción como “Navegación en la aldea”: “Dejaron la aldea para buscar el paraíso perdido de los mártires, la acumulada realidad del cansancio, el viento en la alborada de la rosa. Esta es la mitología de mi nombre, generosa herencia de mis padres”, y en “Ars Poética”, donde aborda el recorrido inverso en el recuerdo, “Anoche mis padres regresaron a mis sueños […] viejas fotografías de un álbum familiar. Pude leer conversaciones, ciertos gestos […] en un fluir de generaciones.
         A partir de esta identidad característica, casi premonitoria, se nutre de innumerables descubrimientos en torno de otras tantas particularidades diferentes, así “El pájaro de las alas errantes”, de atmósfera morosa y tratamiento en primera persona sustenta claras imágenes visuales “Me paseo con mi boina azul comprada en Compostela. Llevo un echarpe rojo comprado en Bolonia. En la mano sostengo una pipa que amé en Casablanca…” en las que se descubre el goce del viajero junto a “figuras mitológicas en un libro de Émile Genest […] siempre lluvias y pasión y caricias en el desorden de una muchacha espléndida bajo el sol […] vociferaciones en la ausencia desprendida de la noche, el agua golpeando peñascos y una música de jazz […] y la libertad para errar “Hoy me siento libre e invisible por las calles” como manifiesta enLugares”, “He caminado las callejuela de Fez, su medina, los monótonos olores de las curtiembres […] Puedo evocar la ciudad de toldos rojos, puedo evocar París […] En sueños caminé  por secretísimas galerías, por Capri, por Siracusa” aunque esas mismas libertades conduzcan a “Ahora todo parece ilusorio, misterioso.  Y no comprendo el tiempo ni las voces” o a las últimas estrofas de “Ritos de indolencia”, “Me voy, me dije, donde los muertos sientan la agonía. Cierro los ojos y me voy para descifrar en otro sueño el destino de aquellas voces desamparadas y salvajes”.
          En varios de los poemas de esta presente selección, aborda Carlos Penelas un análisis de proyección humanística y metafísica con la vehemencia que bien ha de compararse con el nervio de Eugenio Montale; para exponerlo, un fragmento de “Aquilea”: “Con la mente distraída miro las ruinas de esta ciudad saqueada por los bárbaros, siento las befas de una ralea inconcebible, leo la falsedad inscripta en sus murallas […] Es la plebe que arrasa pastizales. Turbas abatiendo la tarde enverdecida por la muerte, desgarrando los bosques y la infancia. Esta es la ciudad, este es el odio, estas las hordas”. Y, más adelante reflexiona en “Ecuaciones”: (Qué raro es todo esto, dijo mi padre en la niebla intocable de la muerte). Ahora hay naves espaciales, algoritmos, gimnasios Pokémon, trasplantes de médula, celulares de alta gama, piercing, selfies, drogas para vivir mejor, snapchat, alambradas. Y hambre, imbecilidad, cruceros. Estoy fumando mi pipa en esta plaza. Y estoy solo”.
         En este respirar profundo sobre lo social, acerca Penelas a aquella última poesía de Luis Cernuda, publicada en México, “Desolación de la Quimera” (“Un país donde todo nace muerto, vive muerto y muere muerto”), conciencia de aislamiento -Cernuda se ve a sí mismo como naipe cuya baraja se ha perdido- e igual menosprecio por un tiempo banal en el que no hay lugar para epopeyas.
        Otro latir donde Carlos Penelas alcanza colosal altura es el lirismo sensual de evidente esencia viril. La “voz masculina” tiene carnadura, alcanza grado de videncia, se pulsa en su riqueza fónica y semántica. El poema tiene la fragilidad de un cuerpo, la silueta amada, el encuentro, el aroma de la ensoñación.
         Despliega un horizonte sensorial, vital, ajustado a su condición masculina, “Vestigios del silencio”, poema donde vuelve a mencionar a la princesa: “Desde la fragilidad veo la luna, un vestido ascendiendo la siesta con la bella convicción de tus manos. Cerrados ojos hacia tu antigua desnudez […] Te entregas lánguida, despierta […] En tu olor, en tu tacto. Sin despertarte, en la sencilla felicidad de lo soñado”, o las últimas estrofas de “¿Quién escuchó esa voz?”, “Ahora nombro a la doncella en el lecho. Y rodeo la insolencia de sus caderas”. En “Madrigal de la ausencia”, “Solo recuerdo tu voz. Y la niebla. También la sombra y el deseo […] luego la mano, el asombro, la desnudez de la belleza en el espejo […] es delicado el aire abandonado, es delicado el temblor abierto de la rosa” alcanza un virtuosismo poético de amplia gama expresiva.
         En “Poema para una noche lozana”, secretean los espejismos del amor “Tu nombre -secreto, inseparable- nacido bajo el fulgor y los destellos” y vuelven a hacerlo en “Zarabanda de la lluvia” “¿Quería descender, la amada fantasmal, en esta voz en esa vaguedad que toca sus caderas con la mirada y el lenguaje de lo súbito?”, cualidad que en “Delectación de lo invisible” puede observarse como un encuadre fílmico, montaje perfecto del escenario que habitan los amantes, sin duda por el acercamiento de Penelas a otras facetas artísticas como el dibujo y el cine, “Una mujer yace en la cama. Parece despierta. Veamos. Las celosías abiertas por el calor, […] hay una prenda ligera de color malva. La mujer, que parece despierta, lleva frágiles trenzas que caen sobre sus senos. Veamos. La luna brilla y es bello observarla […].
          No deja Carlos Penelas de incluir la fugacidad de la infancia “[…] estoy en la esquina de Suipacha y Viamonte. Creo que es verano, creo que me alcanza el crepúsculo […] Reconozco el barrio, lo minucioso del destino, un hálito que bordea la diáspora, la demorada voz y los rituales del hogar […] y rememora en “Liber Liberat” […] las mañanas de álgebras y revelaciones […] Un poema de Martí, un cuento de Quiroga […] para llegar a una región de íntima convicción, un mandato sin renuncias “No quiero invocar la demagogia o el soborno. No quiero venerar tiranos en los libros escolares”.
          Es evidente que el entorno familiar y estudiantil, la influyente presencia de Enrique Molina en su juventud, el periodo de cercanía con la poética de Horacio y de Nicolás Boileau, su formación en letras y el exhaustivo estudio de las obras de T. S. Eliot y M. Heidegger, sumados a los frecuentes viajes que llevó a cabo, concibieron en Carlos Penelas un talento dispuesto al arte (política, historia, música, teatro, cine, plástica, deporte) y un destacado atributo poético magnificado por propias experiencias. A ellas recurre su visión íntima, agregando otro sentido a lo literal, la utopía desde la esencia de lo bello.
         Como él mismo lo afirmara en sus conferencias, el arte es un acto de confesión. Y a esa confesión destinan los poemas de Penelas, como leyes de la memoria y la libertad.
         Su poesía deja de ser testimonio de solitario para invitar a “mirar estos signos del aire […] estos rituales que el cielo balbucea […] Déjate llevar por Bola de Nieve, por Billie Holiday”; prometiendo que “contigo vendrá Satie, solitario y fecundo para cruzar lo humilde, las cosas queridas que atesoran el instante como un monograma […] El júbilo nos convoca y alumbra el destino de lo bello” (“Secretos”).
         El poema que cierra el volumen, “Un poema ventea la mañana”, manifiesta la consecución del propio objetivo y sentido ético de la existencia mediante tropos impecables “Sé que el agua y el tiempo dibujan el rostro[…] “Sé también de los atados ojos y de las atadas nieblas que van errantes mudando mi silencio […] Veo cosas que nombran y me nombran […] una callada rosa atesorando hexámetros…” para rematar con un verso en el que nombra a su nieto menor y concentra sobre sí el significativo título, “Un poema indescifrable en la frente de Amadeo”.
         Una vez más, el hombre soledoso en búsqueda de esencias. El genial poeta revelador no solo de las cosas corpóreas sino de lo inmaterial. El extranjero que convoca con pasión estética a indagar el sentido de la vida.
         En “EL HUÉSPED Y EL OLVIDO”, vuelve a confluir la riqueza rítmica y expresiva de un poeta pleno que congrega la significación del aura del instante.
        Sus imágenes han de destacarse como zonas de apertura a lo insondable, a lo onírico abordando el intelecto -que en Penelas es superior- para exponer imagen interior saturada de arte. Arte asumido como signo de grandeza y liberación, identidad de belleza, recreación con finalidad humanística, atributos concurrentes en la consagrada obra de Carlos Penelas y que lo posicionan como poeta imprescindible en el panorama literario de habla castellana.



                                                                                              Marita Rodríguez-Cazaux



jueves, 18 de mayo de 2017

POÉTICA GALEGA





PARTIN DE MIN


                                                                                                            A miña nai



Fuxí de min
polo camiño verdello.
Fun bordeando a maxia do verán,
o resol dun xardín cheo de infancia.

Despoxado,
truxo o aire, lembranza.
Rumorosa cadencia do norte
a carón dos méus mesmos pasos.

Cando saltei as pedras do regato
o lazo azul da miña trenza era axitado mar.

Salouco do peregrino campanario,
rezo silandeiro.
No atrio de San Xulián a Santa Compaña,
perdíase.

Os ollos, aínda antes quelos pasos,
dende Padrón despederon Cesures,
Valga, Caldas de Rei, a Gloria.

Apuroume a inxustiza, o medo.
No Axuntamento
quedóume o corazón de nena
pechado na cárcere dun Pasaporte.

Grillones levaban meus tornecelos
ao subir a escalinata do barco.

Non tiña estrelas a noite.
Fuxía dos soles, a tibieza.

O océano,
un mantelo de sal enriba da ferida.





PARTÍ DE MÍ


                                                                                                                      A mi madre



Partí de mí
por el camino de verdor.
Fui bordeando la magia del verano,
el resol de un jardín lleno de infancia.

Despojado, trajo el aire recuerdos.
Rumorosa cadencia del norte
al lado de mis pasos, iba.

Cuando salté las piedras del regato
el lazo azul de mi trenza era agitado mar.
Sollozo del peregrino campanario,
rezo silente,
en el atrio de San Julián, la Santa Compaña,
se perdía.

Los ojos, antes que los pasos,
desde Padrón despidieron Cesures,
Valga, Caldas de Rei, la Gloria.

Me apuraron la injusticia, el miedo.
En la Intendencia,
quedó mi corazón de niña
en la cárcel de un Pasaporte.

Grilletes llevaban mis tobillos
al subir la escalinata del barco.
No tenía estrellas la noche.
Huía de los soles, la tibieza.

El océano,
un manto de sal sobre la herida.


***







DECAPITADOS PENSAMENTOS


Tornan hoxe,
despoxados amenceres.
Silandeira nubosidade encol do monte
e na horta, penumbras arredradas.

Traen coa brisa do outono a cadencia
dos teus pasos e teu acento pola casa,
relampo que no relanzo da escada
encadeaba segredos na túa aperta.

Tornan hoxe,
a atoupar milagres mortos,
decapitados pensamentos na miña almofada.



DECAPITADOS PENSAMIENTOS

Vuelven hoy,
despojados amaneceres.
Silentes nubes sobre el monte
y en la huerta, penumbra de distancias.

Traen con la brisa del otoño la cadencia
de tus pasos y tu voz entrando por la casa,
relámpago que en el rellano de la escalera
encarcelaba secretos en tu abrazo.

Vuelven hoy,
a atrapar milagros muertos,
decapitados pensamientos en mi almohada.








M.R.-C.
Inéditos  
POEMARIO GALLEGO



IMÁGENES INTERNET

martes, 16 de mayo de 2017

EVENTOS



EL "GRUPO UMBRAL LITERARIO SAN TELMO”

INVITA A LA 4ª REUNIÓN DE SU CICLO ANUAL A REALIZARSE 
EL MARTES 6 DE JUNIO DE 18:30 A 20:30 
EN EL CAFÉ “LA POESÍA”, 
SITO EN CHILE Y BOLÍVAR, 1º PISO, CABA.




EN ESTA OCASIÓN NOS ACOMPAÑARÁN LOS ESCRITORES:

VIRGINIA SEGRET MOURO
JOSÉ EMILIO TALLARICO
DANIEL CASTELAO


MICRÓFONO ABIERTO Y SORTEO DE LIBROS


LOS ESPERAMOS TODOS LOS PRIMEROS MARTES DE CADA MES CON LA PRESENCIA DE ESCRITORES NOTABLES, PRESENTACIONES DE LIBROS Y LA MEJOR DISPOSICIÓN PARA COMPARTIR LA MAGIA DE LA PALABRA Y LA AMISTAD.

COORDINAN LOS ESCRITORES

MARITA RODRIGUEZ-CAZAUX 
DAVID ANTONIO SORBILLE 
OSVALDO VÍCTOR FERNÁNDEZ

ENTRADA LIBRE

MIS POETAS CONTEMPORÁNEOS DE GUSTAVO TISOCCO

 

VOCES DE LA LLANURA II



Tapa del artista plástico Prof. Osvaldo Di Santo

PRESENTACIÓN DE LA ANTOLOGÍA VOCES DE LA LLANURA II
EN LA FERIA DEL LIBRO INTERNACIONAL DE BUENOS AIRES
El antólogo O. V. Fernández y los autores en el stand de Tahiel Ediciones



GENTILEZA DEL PRIMER DIARIO DE LOBOS : “ INFOLOBOS DIGITAL”

CULTURA: 15 DE MAYO, 2017
SE PRESENTÓ LA ANTOLOGÍA VOCES DE LA LLANURA II
Poesía y narrativa con participación de cuatro lobenses. En la Feria del Libro Internacional de Buenos Aires.

Voces de la llanura II” (segundo volumen), Antología de Autores Bonaerenses, fue presentada en la Feria del Libro de Buenos Aires.
A cargo de “Tahiel ediciones”, “Voces de la llanura II” agradece especialmente al artista plástico Prof. Osvaldo Di Santo por la obra de tapa.
Nos referimos a 25 escritores que son parte de esta imperdible Antología, y 4 de ellos son lobenses: María Cristina Montans, Ana María Pedernera, Lourdes Salinas y Caro Medina Virces. Coordinador: Osvaldo Víctor Fernández.
“Voces de la llanura” nació con la idea de confraternidad de autores que habitan la llanura bonaerense, y con la motivación de transformar en obra las diferentes voces que identifican a cada uno.
La poesía y la narrativa de 25 escritores integran el corpus de este segundo volumen. En este, igual que en el anterior, se intenta materializar el deseo de permanecer a través de la palabra escrita.
El deseo conjunto de quienes forman parte de “Voces”, es lograr una antología viva, testimonial, parte del tiempo presente de hombres y mujeres que trascienden su historia cotidiana.

***