miércoles, 4 de septiembre de 2013

DÍA DEL INMIGRANTE







El 4 de setiembre, en recuerdo de la disposición dictada por el Triunvirato en 1812, se establece el Día del Inmigrante en la República Argentina.

"Foron moitos, miles semexábanme, os que no porto choraban polo paisaxe que deixaban. Non quise velos e miréi o mar, que lonxe, prometíame mellor vida. Tiña vinte ans, e aínda non probara a máis desolada tristura. A soidade de botar fora, de partir. De deixar aqueles amores que non volvín a ter".

"Con mis padres y seis hermanos nos ubicamos en la fila. Cerca de nosotros una mujer delgada y vestida de luto, abrazaba a un muchacho. Mientras subíamos la rampa, él trepó antes, como escapando de esos abrazos que le habian caído en la chaqueta gastada, como un héroe que entra en la batalla y sabe que va a morir"

"Cuando estabamos despidiéndonos de los tios, mi prima se quitó una pulsera de plata y me la dio. Toma, me dijo, para que nada nos separe y puedas tocándola abrazarme como ahora. Desde ese momento, llevo esta pulsera comprada en una romería de Las Nieves, el día de san Roque. Me parece verla, al pie de la planchada, agitando el brazo ya huérfano de la alhajita que tanto quería. Era su mano, un pardaliño triste".

"En la carta el señor M. prometía venir a buscarme y llevarme a su casa. Pero pasé la tarde y parte de la noche esperando, hasta que una señora me dijo que durmiera con sus hijos, que ya vendrían a buscarme, que el barco se había adelantado. Desde ese momento supe que, solamente la voz de una mujer podría hacer que no me sintiera solo”.

“Dile a mamá que volveré pronto, y que por falta de tiempo no he pasado a despedirme. Pero, ya sabes tú que no hubiera podido hacerlo”.

“Llegué, hermano, y entendí que no iba a ser nunca más”.

“No sabes C. qué hermoso es este país. Qué nuevo. Todo me gusta, solamente extraño el perfume de las palabras”.

“Los alemancitos llegaban al momento de los postres y esperaban la distracción de los mozos. Papá entonces les convidaba la gelatina y unas nueces que ponían con el café.”

“Contó que se habían casado por poder y ella no conocía al novio. Traía un ajuar con las iniciales de los dos entrelazadas en un primoroso recamado”.

“Al extenderme el pasaporte vi la foto de una muchacha lozada y bonita. La mujer que me lo entregó llevaba en los ojos un mar de melancolía”.





* Todos los textos son fragmentos extraídos de cartas de emigrantes y se permite su exposición en cualquier medio.