lunes, 3 de diciembre de 2018

POEMAS AMOROSOS



La poesía es una expresión literaria y artística a través de la cual se desnudan infinidad de sentimientos y reconfiguran centenares de escenarios y experiencias vividas a lo largo de la vida.

Los poemas pueden, entonces, tratar diversos temas y reflexiones.

La lírica llamada "amorosa" -no erótica- tiene como principal protagonismo al amor y la inspiración se interna en los amante y sus encuentros y desencuentros.







ME SUCEDES




                                                           Me sucedes,
                                                           desde selvas de verdes leprosarios
                                                           transido el corazón de exilio.

                                                           Y me duele la herida de tu trino
                                                           como si mi carne fuera
                                                           lecho y árbol donde posas tu nido.

                                                           Me sucedes
                                                           y me bebo el ocaso de tu sueño
                                                           que es llaga bordada en mi vestido.



MARITA RODRIGUEZ-CAZAUX
ESCOTE ABIERTO
POEMARIO
EDITORIAL DUNKEN (2017)


viernes, 30 de noviembre de 2018

OPINIÓN


SABIAS PALABRAS DE EL GATO PARDO




MESAS LITERARIAS



La invitación a participar de una mesa literaria implica, además de una oportunidad para exponer variados temas entre colegas, un momento para compartir en grupo el escenario montado frente a un auditorio.

Cada mínimo ademán quedará registrado para el público enfrentado a la mesa, es decir, que interpretarán cabalmente por los gestos el estado de ánimo de los participantes.

Así, es imprescindible no sostenerse la barbilla, mirar hacia lo alto, controlar el reloj, etc., porque indicarán molestia, apuro, desconsideración y desde luego, falta de urbanidad.

Se tomará el lugar destinado a cada expositor, sentándose de manera educada, erguido, sin apoyar los codos sobre la mesa.
En caso de no estar señalado, sin precipitarse en tomar siento se cederá el lugar dando privilegio a las personas de mayor edad o estatura oficial, hombres a mujeres, etc. 

Según la hora y el tema a desarrollar es oportuno tener en cuenta el atuendo y los accesorios, es desagradable que se use ropa de noche en una conferencia diurna o un traje extravagante en una charla de sustancia social. 

Evitar muletillas como estar pendiente del peinado o acomodando los anteojos de manera continua.
De igual forma, el manejo de las manos o los brazos. Para evitar gestos inapropiados, una lapicera puede servir para no evidenciar cierta tensión.

Al inicio de la propia exposición agradecer o saludar sin afectación a anfitriones, colegas y público, y de ser necesario decir el nombre propio con claridad. Si es un locutor o moderador quien presenta, se agradece brevemente antes de entrar en el desarrollo del tema previsto.

Durante las exposiciones de los demás colegas, es importante mirar hacia el lado que ocupa quien habla en ese momento, prestando atención, sin destinar ese tiempo en revisar los propios apuntes, textos o escritos.

Si la mesa propone un debate, puede anotarse algún comentario que luego quiera manifestarse o refutar, sin interrumpir la exposición que se está dando.

Sobre la mesa siempre están colocadas bandejas con copas y jarras de agua. Para servirse no cruzar los brazos sobre las personas que ocupan las sillas contiguas. Pedir suavemente la copa o la jarra para servirse en un momento de paréntesis en la exposición, para no distraer al público con un gesto impropio. 

En general se cuenta con técnicos atentos a acomodar micrófonos o consolas por si se presenta algún inconveniente; de no ser así, indicar el problema de manera cordial, sin gestos de fastidio o bruscamente. 
Si el lugar lo permite y la voz puede modularse, una opción rápida es seguir hablando fuera del micrófono y restar importancia al inconveniente.

Aunque las charlas se preparan y se ensayan para verificar el tiempo justo de exposición, es importante contar con apuntes que orienten, asimismo como móviles, notebook, etc. que evitan el olvido de puntos sustanciales. 
En caso de tratarse de lecturas sobre páginas si se traspapelan o se confunde el orden de las mismas, disculparse con naturalidad y entrar nuevamente en tema sin gestos contrariados. Sería oportuno incluir un comentario risueño para distender.


Recordar que el tiempo de exposición debe respetarse, usurpar el tiempo de otro disertante para agregar mayor participación personal demuestra falta de respeto hacia los colegas.
En general para evitar estos malos momentos y abusos, la mesa debe estar moderada con absoluta precisión.  

Se recomienda a los fotógrafos ubicarse en el salón en espacios que les permitan tomar imágenes sin pasar delante de la mesa de exposición, o que ocupen en las butacas destinadas a la prensa.
Es desagradable que sus intervenciones interrumpan la visión de la platea y que ello corte el hilo o el clima de la charla de los expositores.






miércoles, 28 de noviembre de 2018

POESÍA


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Hubo palabras sobre la muchedumbre. 
Palabras que movieron la rueda de la historia. 
Millones y millones en la Babel del tiempo. 
Solo nos queda aquella que ha de venir desnuda, 
-El canto desvalido apenas de palabra- 
a pedirnos la voz de su hambre.




MARITA RODRIGUEZ-CAZAUX
EXILIO EN SEPIA, Poemario


Imagen: INTERNET

POESÍA


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LA ROSA DEL EXILIO



                                                                                                    A mi madre


Hay días en que una nostalgia me visita.
Deja, como al descuido, la puerta entornada
y se instala en la poltrona azul.
Siempre en mismo lugar, como si fuera
el único en la casa
donde pueda mejor caber la pena.

Me mira desde la orilla celeste de sus ojos
y toda su vida me confiesa.
El mar y el barco que de Ítaca se aleja,
en un opaco silencio de sirenas.
Una piedra le atraviesa la garganta
y el pecho es una herida sin cerrar.
Sus dedos acarician las fotos color sepia,
borrosas sonrisas familiares,
la casa de piedra, el huerto de olivas.

Ayer es nunca, sé que piensa bajo esa luz
de perenne lozanía.
Mi madre sigue -aún muerta-
reconciliando inútilmente la tragedia del adiós.


MARITA RODRÍGUEZ-CAZAUX

EXILIO EN SEPIA, Poemario


***
Imagen: INTERNET














POESÍA


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SUPERÁVIT 


De todos los cientos de Yo que me pueblan,
prefiero aquél de piadoso palpitar 
que hincaba en la piel de los castaños
juramentado corazón,
redondo como el mundo de los sueños. 
Tan joven corazón que siempre joven, 
desplazado del estertor de las usuras 
prefirió la osadía que conjuga 
el verdadero superávit de la vida. 




MARITA RODRIGUEZ-CAZAUX
EXILIO EN SEPIA, Poemario

Imagen: Internet


domingo, 25 de noviembre de 2018

OPINIÓN - RESEÑAS





APUNTES CON LÁPIZ DE MINA, de Gabriela Casañas

(Editorial Dunken, Buenos Aires, 2018)





Reseña de Germán Cáceres 


Convincente introducción de «Palabras de la autora», en la que comenta sobre la libreta de apuntes: “El cuaderno es un objeto que me ha acompañado toda la vida. En cientos de ellos quedaron plasmadas frases, vivencias, fragmentos de novelas, en un desorden atrapante (…) “¿No se encuentra la verdadera historia en un espontáneo descubrir, desprolijo, casi en clave…?”. Su enfoque puede emparentarse con el de Alberto Tabbia (1939-1997) – director junto a Edgardo Cozarinsky de la notable revista de cine Flashback–, cuya libreta de notas terminó convertida en el libro Palacio de olvido. Así, Apuntes con lápiz de mina tiene la forma de cuaderno escolar y los textos de los cuentos están ornados por pequeñas viñetas coloreadas que buscan la empatía del lector. Además, la tipografía imita la letra de la escritura con birome.

El «Portal» presenta un sagaz y lúcido prólogo de Marita Rodríguez-Cazaux, que capta, como si su lectura la efectuara con un escalpelo, el sentido de los cuentos incluidos en el libro: “…ese ir y venir de desmemorias que es la memoria, merezca transitarse en compañía de una libreta de apuntes, donde podamos dibujar entre renglones el sueño perseguido, aquella ambición en ascuas, el plan relegado, y por qué no, los soles y lunas de un calendario que aspire perpetuarse”.

Muchos de los cuentos son monólogos interiores, como por ejemplo «Etiquetas», en el cual la protagonista prepara una comida con muchos condimentos para el amante que la engaña y la maltrata verbalmente. Original la aplicación de colores a los ingredientes invocados.
En «El lunar» alienta una sensualidad que no puede canalizarse. La prosa directa de Casañas introduce imágenes y símiles que dan cuenta del estado de ánimo de la solitaria protagonista.
Siguen los colores en forma de anillos que funcionan como ilustraciones.
Una prosa precisa y ágil exhibe «Violación», que presenta un relato triste cuyo desenlace resulta emotivo y estimulante.
Hay cuatro páginas dispersas en el libro que se titulan «Citas y frases» y funcionan como espontáneas ocurrencias –algunas de ellas aforísticas– que enriquecen la lectura.
Tanto «Conectados» como «Colgado de la red» refieren la adicción informática que da paso a la falta de auténtica comunicación y a la soledad.
Una aguda reflexión sobre la avaricia espiritual de los seres humanos por vivir intensamente cada segundo de la vida da cuenta «Atrapando el momento».
«Despojada» puede leerse como prosa poética que alude a esos instantes íntimos que llevan a un sentimiento de desolación: “Aceptando sin intención de compartir, esta voz interior que bucea en soledad».
Otro soliloquio de una mujer dominada por la melancolía es «Ella, él y el mar», como también lo son «Soliloquio a dos voces» y «Remando remar» (en este último una muchacho aspira conquistar a todas las estudiantes).
El final sorpresivo de «Revelaciones» señala el golpe bajo que suelen recibir los enamorados ingenuos.
Probando su amplitud de registro Gabriela Casañas desarrolla una fábula romántica en «Leda y el cisne».
“La psiquis es lo más fuerte de nuestro ser ¿o no? (…) Una y otra vez nos sometemos a su locura con breves espacios de lucidez” propone «Pensamientos de gato». De esta forma, la narradora permanentemente indaga en el sentido de la existencia.
En «Siempre niña» un imprevisto final revela que parte del cuento es un sueño de la protagonista.
Evidentemente la autora anhela que el amor triunfe y así lo expone «La carta» en una suerte de grito, y «Sin despedida» plasma un emotivo canto al humanismo.

Gabriela Casañas nació en Buenos Aires y escribió las novelas La libertad de Oudine (2006) y Semen (2009) y el libro de cuentos Mujer sin maquillaje (2015).








Germán Cáceres
Germán Cáceres (Avellaneda, Pcia. de Buenos Aires) 
Afamado escritor, dramaturgo, prologuista, reseñista, autor de numerosa y premiada obra.


PORTAL



        
        Novelista y cuentista destacada, Gabriela Casañas presenta en esta oportunidad una selección de cuentos donde penetra el paisajismo interior bajo la condición propia de su estilo: talentosa orientación para hallar la palabra justa y afortunado modo de volverla expresiva imagen.
        Las historias humanas, voces y pasos que encauzan la altura literaria de la escritora argentina, transitan el territorio sensible y realista de “APUNTES CON LAPIZ DE MINA” con un agregado original, las expresivas y apropiadas imágenes.
      Conociendo la pasión de la autora por el comic, esta edición concibe una suerte de complicidad con el lector y remonta al tiempo en que la mensajería no era inmediata y los dibujos que hoy llamamos emoticones respondían a estados de ánimo con los que se adornaban a piacere todo tipo de manuscritos. De esta forma, onomatopeyas y gráficos conforman maridaje con un léxico conciso, fluido, imbuido de percepción.
     Para acaparar este valor ha de ser preciso que el escritor levite sobre sí mismo; acople su latitud personal al movimiento universal, cruce miríadas de leguas o cercanías tras el eco que dejará de ser lengua propia para volverse idioma cósmico, ilimitado. Un ejercicio descomunal que llega desde el inconformismo y establece empatía entre el lector y quien escribe. Primordial cualidad de la que también dispone la narrativa de Casañas, la efectividad en la relación de Autor-Leedor, como ella prefiere llamarlo.
      Innegable carisma a su favor y una suerte de rebeldía fecunda –por momentos confidencial, en otros, detonada como los fuegos artificiales que estallan en el instante absorto– le permiten divisar los espirales que tantean mujeres y hombres, desde el primer día de la Creación.
       Sabemos que seguiremos buscando la llave para penetrar tantos asombros y cuestionamientos como corazones laten, y, al pensar de Luz María Loynaz, las vicisitudes compartidas habrán de orientarnos a hallarla. Quizá por esto mismo, nos vinculamos desde la intimidad con contagiosa celebración, para ir descubriéndonos a través del otro, de igual manera eso nos permite descubrir nuestro costado más íntimo, el perfil menos transitado de nosotros mismos.
      En esta entrega, Casañas vuelve a abordar el sugestivo tratamiento narrativo y recrea fragmentos de sus novelas “La libertad de Oudine”, “Semen” y “Mujer sin maquillaje”, donde subyacen observaciones sobre una sociedad incomunicada y escéptica, y toman cuerpo aggiornados en temas penetrantes donde el conflicto queda al desnudo y el remate acierta osadamente, como ocurre en “Violación” y “Revelaciones”.
     El dominio lingüístico de la autora permite presentar la diversidad del elenco que compone la historia en ritmo creciente para atrapar al lector en un juego de encuentros y desencuentros, pronosticando profunda reflexión, tal el caso de “Etiquetas” donde el entusiasmo de la escritora por el arte cinematográfico y la fotografía se advierten ensamblados en la recreación escénica como si una cámara la tomara.
    Cuestionamientos de monólogo interior, sensualismo y remembranzas despliegan con convicción finísimo tejido a tal extremo que la imagen puede palparse, como acontece en “El Lunar”, “Pensamientos de gato”, “Ella, Él y el Mar”.
   “Colgado de la red” el inicio establece el consabido Había una vez, estribillo disparador de cuentos infantiles, y “Conectados”, remarcan con clarividencia una época de distanciamientos e indiferencias en una sociedad autista, intoxicada de aportes cibernéticos. Ambos cuentos, de conclusiones rotundas aunque diferentes, tienen un hilo conductor que no es justamente el que ata las relaciones humanas en la ambigua problemática de los tiempos que corren.
   “Siempre niña”, narrado en tercera persona, transita presente y pretérito, atizando un recuerdo en paisaje de infancia que se convierte en pasaporte de felicidad rompiendo el nexo de lo temporal.
    Manteniendo su línea literaria de párrafos cortos, Casañas suma metáforas plenas para mostrar el batallar existencial, como ocurre en “Leda y El Cisne”, brillante relato donde lo sublime y la malignidad transitan carriles sorprendentes, y amerita excelsitud de oficio en “Despojada” relato donde el minimalismo obra como simbolismo.
     “Soliloquio a dos voces” merece párrafo destacado. La autora aborda la violencia de género, el maltrato infantil, el abuso, el impacto emocional, con una puesta en escena frente a la cual el lector no pierde verbo ni elipsis, conmovido ante la atroz revelación.
     Hacia el cierre, el poema “Sin despedida” recurre a tropos de excelencia y conlleva un mensaje de esperanzador despliegue.
     Como en anteriores oportunidades, Casañas moviliza el interiorismo más oculto y logra con el lector indudable empatía, deja expuestos aquellos sueños y proyectos que la azuzan, tan similares al mundo interior de quien la lee. Se genera así una intimidad casi milagrosa que ata a uno y otro en primera persona, espiando agudamente el universo para agregar “más mundo al mundo”.
     Es posible que en hojas de libretas de apuntes se escriban palabras al vuelo, a toda prisa para no perderlas, y que luego la inspiración y el oficio las lleven a fenomenales cuentos o poemas. Sin embargo, el lenguaje de las cosas necesita, como afirma Marechal, del silencio rico, grávido, atento. Este es el silencio que no resigna Casañas, en el que hasta el menor y más suspendido gesto puede tocarse, ocupa lugar.
     Sin duda, después de internarnos en este último libro de Gabriela Casañas, ese ir y venir de desmemorias que es la memoria, merezca transitarse en compañía de una libreta de apuntes, donde podamos dibujar entre renglones el sueño perseguido,  aquella ambición en ascuas, el plan relegado, y por qué no, los soles y lunas de un calendario que aspire perpetuarse. Incluidos tachaduras, resaltados y enmiendas que hacen que cada vida –y cada libreta de apuntes– tenga su propia rúbrica.
   
                                                                                               Marita Rodríguez-Cazaux