jueves, 21 de mayo de 2015

RESULTADO DEL CERTAMEN LITERARIO EN IDIOMA CASTELLANO E ITALIANO


Tercer Certamen Literario Rotary Club de Flores D.4895 - Coordinación Ida De Vincenzo




JURADO 

Escritora Prof. Silvia Ester Spiner 
Lic. Adriana Alicia Rodríguez (Editorial Alma Luz)
Escritora y Poeta Prof. Marita Rodríguez-Cazaux

Coordinación: Artista Plástica Ida De Vincenzo


PREMIACIONES

OBRAS EN IDIOMA CASTELLANO

POESÍA

Primer Premio: “Entré en Abril” de María del Carmen Manetti
Segundo Premio:  “Agosto 16” de Silvana María Mandrille
Tercer Premio: “Llorarán esta noche” de Alicia Leonor Orlando

MENCIONES

Primera Mención: Susana Angelica Orden por “Canto a la Paz”
Segunda Mención: Marcelo Posada por “Semilla”
Tercera Mención: Adolfo Zabalza por “Himno Rotariano”
Cuarta Mención: Guillermo Santos Ledri por “Nono Italiano”


CUENTO 

Primer Premio: “Confesión” de Mariela De Gregorio
Segundo Premio: “Mujer al fin” de Edith Fedora Soto
Tercer Premio: “Fascinación” de Liliana Noemí Bardessono
Cuarto Premio: “Mi lugar en el mundo” de Ricardo Raúl Biglieri


MENCIONES

Primera Mención: María Esther López Escobar por “Balada para Teresa”
Segunda Mención: Alicia Leonor Orlando por “Dieta Ligera”
Tercera Mención: María Rosa Rzepka por “Del Sur al Sur”
Cuarta Mención: Franca Scaturchio por “El Reencuentro”
Quinta Mención: Matilde Haydee Silva por “La Foto”


OBRAS EN IDIOMA ITALIANO

POESIA

Primer Premio: “Gocce” de Antonella Ronzulli
Segundo Premio: “Sogni Rubatti” de Teresita Bovio Dussin
Tercer Premio: “Sulle Orme Avite” de Carla Barlese


CUENTO 

Primer Premio: “Il Miracolo” de Julia Noemi Issa
Segundo Premio: “Al Vittoria” de Virginia Rita Bintz Wachsmuth


***



miércoles, 20 de mayo de 2015

PERIÓDICO IRREVERENTES

“PATAGONIA FANTÁSTICA”

de alejANDRO AGUADO

                                                                                                                                                Por Germán Cáceres
Patagonia fantastica2
Lleva como subtítulo “Seres e historias de las creencias populares actuales”. En el prólogo se aclara que “Su existencia se relaciona con las culturas de la tierra, cuyas raíces son los pueblos originarios: tehuelches y mapuches”.
En primer lugar Patagonia fantástica cautiva porque el ser humano, aunque trate de explicar racionalmente los hechos misteriosos, espera que ellos le ofrezcan una interpretación y  un sentido a nuestro tránsito por este caótico planeta.
Alejandro Aguado llevó a cabo un intenso trabajo de campo, sobre todo en Chubut, y ofrece un vastísimo panorama  de los innumerables relatos de la mitología patagónica, que su población toma en cuenta más allá de su nivel cultural. El “Mapa de una región con eventos peculiares y recurrentes” resulta muy didáctico porque señala los lugares en los que ocurrieron la mayoría de estos sucesos,  situados entre si a una distancia de sólo trece kilómetros.
Pero estas almas en pena en principio sólo atemorizan, no son monstruos asesinos.
Para abarcar esta temática, el autor se valió de la ilustración, la historieta, la fotografía y el texto escrito. Este último, en el caso de “Poblaciones fantasmales”, bordea la microficción de género fantástico. Su correspondiente lámina a tinta está lograda a través de sutiles insinuaciones de demonios en plena actividad.
En el “Puesto embrujado EL MOYANO”, que nadie quiere visitar porque a la noche aparecen espectros de gauchos, se aportan cuatro fotografías sobre el sitio. Además, se transcribe la letra de la canción homónima, del músico patagónico Lito Gutiérrez. “El día que el viento nos atacó” es una anécdota personal en la cual el investigador y sus acompañantes fueron embestidos por una espontánea columna de tierra en el valle del Genoa, y de la que se muestra una serie de ocho fotos. También registró con la cámara al presunto “El hombre de negro”, un espíritu que pretende que la gente lo salude.
Varias historietas refieren algunos de estas experiencias, como “Intro ilustrada”, cuyo personaje es el mismo autor que explica el objetivo de su exploración; “El visitante”, que con negros y blancos contrastados trata sobre un demonio tal vez imaginario; “La vieja estación”, cuya gráfica -con gran poder de síntesis- sugiere un hecho acontecido en una estación de tren abandonada que cobra vida por la noche; en “El intruso” -de excelente ritmo narrativo- emerge inesperadamente el Inchimallen, una especie de brujo (hay una foto de un paraje que frecuenta); “La Machi” (una mujer al servicio del bien, que puede transformarse en el “Calcu”, encarnación del mal), está excelentemente planificada y ostenta una notable composición de página; “El arqueólogo y la indígena” es una poética historia de amor ultraterreno narrada en sólo dos páginas; “Una de piratas”, empleando un tratamiento gráfico de grises, crea un clima de irrealidad al señalar cómo unos pícaros duendes roban estéreos a los sorprendidos turistas.
Un “Bosquejo de ideas y lápices” contiene cuatro páginas de los apuntes que sirvieron de soporte a las historietas y a las láminas, pero en varios episodios se muestran otros bocetos.
En cuanto a las ilustraciones, el artista estiliza su figuración con expresivo humorismo y una impronta gauchesca que traen a la memoria los dibujos costumbristas de Florencio Molina Campos y las pinturas de Pedro Figari. Su trazo elige una cierta tosquedad para registrar los árboles y montañas del ámbito patagónico y recurre, además, a los esfumados y a las múltiples rayitas. Es frecuente su apelación al movimiento para dinamizar la escena, como en “El Chapeado`”, que alude a los adornos de plata –a veces fantasmales- que ostentan los caballos. Otra característica de su trabajo es el sentido plástico y su cuidada composición (por ejemplo, en “La Salamanca”, círculos concéntricos representan una persecución emprendida por los demonios que habitan una cueva).
La Patagonia es una región que Aguado conoce profundamente y a la que ha aportado una abundante bibliografía. Quien desee interiorizarse en la magia de sus fascinantes mitos telúricos no debe dejar de leer este libro.

“Patagonia fantástica”, de Alejandro Aguado (La Duendes, Comodoro Rivadavia, 2015, 84 páginas)

domingo, 17 de mayo de 2015

DÍA DAS LETRAS GALEGAS


"Se aínda somos galegos é por obra e gracia do idioma".
                                     

                                                                        Castelao


Santiago de Compostela será la Ciudad Invitada de Honor de la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires en su próxima edición,en el año 2016. Esta noticia, revelada este sábado en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires 2015, es para el conselleiro de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria, Román Rodríguez, una «oportunidad» para mostrar el «enorme talento literario gallego» y para «consolidar» la industria del libro gallego en el exterior.

POÉTICA GALEGA




                                                            PARTÍN DE MIN


                                                                                 A miña nai, rapaciña cativa

Fuxí de min polo camiño verde.
Fun bordeando a maxia do verán,
o resol dun xardín cheo de infancia.

Despoxado, truxo o aire lembranza.
Agarimoso rumor do norte
a carón dos méus mesmos pasos.

Cando saltei as pedras do regato
o lazo azul da miña trenza, era axitado mar.

Sombrizo campanario,
rezo silandeiro,
no atrio de San Xulián
a Santa Compaña, perdíase.

Os ollos, aínda antes quelos pasos,
dende Padrón despederon Cesures,
Valga, Caldas de Rei, a Gloria.

Apuroume a inxustiza, o medo.

No Axuntamento
quedóume o corazón de nena
pechado na cárcere dun Pasaporte.

Grillones tiñan meus tornecelos
ao subir a escalinata do barco.

Non tiña estrelas a noite.
Fuxía dos soles, a tibieza.
O océano,
un mantelo de sal enriba da ferida.




                                                           PARTÍ DE MÍ


                                                                          A mi madre, niña pequeña
Partí de mí por un camino verde.
Fui bordeando la magia del verano,
el resol de un jardín lleno de infancia.

Despojado, trajo el aire recuerdos.
Amoroso rumor del norte
al lado de mis pasos, iba.

Cuando salté las piedras del regato
el lazo azul de mi trenza era agitado mar.

Sombrío campanario,
rezo silente,
en el atrio de San Julián
la Santa Compaña, se perdía.

Los ojos, antes que los pasos,
desde Padrón despidieron Cesures,
Valga, Caldas de Rei, la Gloria.

Me apuraron la injusticia, el miedo.

En la Intendencia,
quedó mi corazón de niña
en la cárcel de un Pasaporte.

Grilletes tenían mis tobillos
al subir la escalinata del barco.

No tenía estrellas la noche.
Huía de los soles, la tibieza.

El océano,
un manto de sal sobre la herida.

Imagen: O Grove y puente de A Toxa

DÍA DAS LETRAS GALEGAS


Día de las Letras Gallegas

Localización de Galicia respecto a España.
Nombre oficialDía das Letras Galegas
SignificadoHomenaje a escritores de literatura gallega.
Día de celebración17 de mayo

El Día de las Letras Gallegas (Día das Letras Galegas en gallego) es una celebración instituida en 1963 por laReal Academia Gallega para homenajear a aquellas personas que destacasen por su creación literaria en idioma gallego o por su defensa de dicha lengua. Cada año se dedica a una personalidad diferente, escogida por la Real Academia Gallega, teniendo en cuenta que se exigen al menos diez años desde su fallecimiento. Desde la instauración de esta celebración cultural, solamente en 1998 hubo una dedicación conjunta a los poetas medievales Martín CodaxXohán de Cangas y Mendinho, famosos por sus cantigas.
La fecha de celebración de este evento, el 17 de mayo, se debe a que en tal día como ése, en 1863, se publicó en Vigo el primer ejemplar de la obra Cantares gallegos, de Rosalía de Castro, que marcaría el inicio del "Rexurdimento" o renacimiento cultural del gallego.
Es festivo en la Comunidad Autónoma de Galicia (España).

Lista de figuras homenajeadas

Referencias InternetVolver arriba

  1. Real Academia Galega, 23 de junio 2012Volver arriba
  2. Real Academia Galega, 22 de junio 2013

sábado, 16 de mayo de 2015

NARRATIVA

       

  LAS MUSAS

                                                                                
                                  




A Lidia le gustaba hablar de sus viajes. Nos reunía para contarnos las caminatas, los paseos, el descubrimiento de lugares fantásticos y nos mostraba las fotos para que no dudáramos ni un instante, de las maravillas a las que se accede siendo rico. Tal como ella decía, siendo pudiente.

Si había algo que nos distanciaba de Lidia eran sus veraneos, lugares que jamás pisaríamos según sus cálculos, y que nos mostraba misericordiosa para que no ignoráramos la dicha de semejante experiencia.

Todos los años, en el mes de febrero Lidia partía con sus padres de vacaciones.

A principios de marzo, cuando regresaba, nos ubicábamos en la gran mesa del comedor de su casa, sobre la carpeta de liencillo, para contemplar absortas museos, palacios, puentes, jardines, avenidas, rascacielos, tiendas, restaurantes y aeropuertos. Pedazos de un mundo que existía para nosotras, solamente, en el álbum de Lidia.

Una a una, pasaba las hojas de cartulina donde en cada foto ella aparecía radiante, esmerándose en señalarnos detalles que debían quedar grabados en nuestras pupilas por ser irrepetibles, paisajes que en nada se asemejaban a nuestras incursiones por Mar de Ajó o las piletas de Ezeiza.

Una tarde calurosa, nos quedamos en el patio detrás de la galería y la madre nos trajo bebidas frescas en vasos altos. Lidia bajó la escalera envuelta en un vestido blanco con volados en las mangas y una cinta de seda en la cintura.

— Mirá, parece un ángel — me dijo al oído Marcela y se estiró la remerita que lavados frecuentes habían llevado a dos talles menores.

Hermosa, sentada en la hamaca forrada de granité, Lidia movía las piernas y sus zapatos charolados reflejaban las luces que se colaban inquietas por la parra. Todas nos miramos los zapatos cuando Lidia cruzó sus piernas.

— Andá a buscar las fotos de Grecia — le indicó la madre, mientras servía unas galletitas confitadas.

— Límpiense las manos en las servilletas — nos mandó Lidia al regresar con el álbum de tapas verdes.

Yo me apuré a tragar las galletas y mi hermana pasó sobre su falda de algodón floreado los dedos almibarados para ser la primera en ver las divinidades que Lidia atesoraba.

Cuando abrió el álbum sobre sus rodillas, fijamos la mirada sobre las fotos.

A mi lado, Mirta que era miope, se inclinaba sobre las estampas, acodada sobre la mesa tapando con sus rulos alborotados el paisaje de ensueño que yo apenas podía adivinar, ubicada en la esquina del sofá de mimbre.

Sobre mis hombros, empujándome la espalda con su peso, Adela, dejaba caer su aliento de sorpresa incontenible y me entibiaba la nuca.

— Miren qué figuras — apuntaba la madre, con la jarra de refresco en la mano —. Asombrosas, ¿cierto? Vean lo que es el placer de poder viajar — decía mientras llenaba los vasos.

— Esta es Hera, esposa de Zeus, el rey de los dioses — contó sabihonda Lidia —, y Poseidón, con el tridente — agregó disfrutando nuestros gestos alucinados.

— ¿Qué es un tridente? —se preocupó Susy, apretando temerosa los labios sobre el aparato de ortodoncia que enrejaba sus dientes.

La madre de Lidia se rió piadosa y siguió sirviendo el refresco mientras su pulsera de dijes dorados chocaba contra la jarra de cristal.

—Vayamos a jugar —dijo Marcela aburrida, pero la voz chillona de Lidia tapó su súplica.

—¡Dejá de tocar las fotos! —le gritó enérgica a Mirta que pasaba sus dedos irrespetuosos sobre los monumentos en ruinas, tal vez porque sus ojos apenas los adivinaban.

Mirta se acomodó los anteojos y me miró mortificada por encima de los cristales gruesos, como hacía siempre que buscaba mi apoyo. Los labios le temblaban.

—Juguemos a las estatuas —dije, devolviéndole la mirada a Mirta —.Juguemos a que somos las estatuas del álbum de Lidia.

—¿Sos loca? Antes tenemos que elegir los personajes del Olimpo, ¿no mamá? —dijo Lidia ladeando el cuello con una gracia estudiada.

—Claro, claro, Lidita, vos podés ser Afrodita, la diosa de la belleza.

Todas miramos la cara de Lidia, los ojos claros, la nariz recta, la dentadura perfecta, la melena ondulada sobre hombros menudos, las piernas de pantorrillas estilizadas y su cintura de bailarina.

—¿Y yo? —preguntó Marcela, que no sabía de dioses porque sus padres eran ateos.

—Tal vez diosa menor —la tranquilizó la madre de Lidia, mirando la cara redonda de Adela que poco se parecía a una Nereida.

—Ni siquiera Sirenas —susurró deteniendo con compasión sus ojos delineados en los brazos delgaditos de mi hermana.

Ahí fue cuando sentí que la cara me ardía y por el pecho me subía un calor que iba a convertirse en lágrimas, pero por obra de algún ser mitológico, el agua de mis ojos se detuvo milagrosamente, evitando el papelón.

—Serán Musas —dijo decidida Lidia Afrodita, con cierto aire piadoso —. Yo las nombraré mis musas, las Musas de Afrodita.

Entonces, Mirta se llamó Clío; mi hermana, Talía; Adela, Urania; Susy, Polimnia; Marcela, Terpsícore y yo, Melpómene.

La madre explicó que las Musas eran deidades que habitaban el Parnaso y nos indicó las funciones que debíamos representar.

—¡Qué lío! —se quejó mi hermana, que odiaba las clases de historia, mientras Marcela ensayaba pasos de baile sobre las baldosas de la galería, con sus zapatillas acordonadas.

Cada una eligió un lugar en el jardín para posar.

Susy se recostó en el ligustrito del cantero, Mirta entre dos limoneros, Adela cerca de los rosales, Marcela y yo, pegadas a la fuente de los enanos y mi hermana al lado del pino que acostumbraban adornar en Navidad.

Tiesas, inmóviles, esperábamos que Lidia Afrodita, dejara caer su mano divina sobre nuestra cabeza y partíamos raudas hasta el tronco que tenía destino de trono, al que teníamos que tocar antes de que ella lo hiciera, para seguir siendo musas.

Las piernas esbeltas de Lidia la ayudaban en la carrera. Adela fue la primera en perder su pobre reinado, dolor que trató de olvidar devorando un alfajor de dulce de leche, sentada en una hamaca de cretona.

—¡Pido… pido! ...Licencia para ir al baño —vociferó Marcela y desapareció por la galería saltando apresurada las baldosas en damero, sin dejar de danzar.

La madre de Lidia aplaudía cuando Mirta perdió el ritmo de la carrera por agacharse a recuperar los anteojos y resbaló en las lajas, quedando fuera de juego.

—¡Una menos, una menos! —se alegró soberbia Lidia Afrodita, apoyada en el tronco —. La venganza es el placer de los dioses —sentenció desdeñosa mirando a Mirta que, ya sin jerarquía alegórica, se arrastraba con la palma de la mano las lágrimas por la cara.

Mi hermana había elegido un lugar cercano al trono, para acortar distancias, pero Lidia Afrodita, ignorándola, prefería perseguirnos a Susy y a mí.

—Vos sos muy chica —le dijo la madre de Lidia, cuando mi hermana protestó acalorada porque ella también se sentía una Musa y quería jugar.

—Mejor otro día —la consoló tratando de canjear por un bizcocho la impotencia de mi hermana, inocente de haber nacido dos años más tarde.

—¡Corré, corré…! —grité varias veces a Susy, pero creo que tenía ganas de abandonar la corona real y beberse otro refresco. Caminando despacio, llegó resignada hasta el trono de la más bella de las diosas, y la dejó ganar.

Atardecía, el sol cayendo sobre la pared del oeste se partía en líneas rosadas.

—Vengan a comer torta a la sala, Lidita, veni a tocar el piano.¡Chicas, a la sala que es tarde! —nos apuró la madre de Lidia, toda dulzura, moviendo las manos de uñas cuidadas y rojas.

— Lidia, Lidia… sigamos nosotras —le dije con odio, cuando quedamos solas en el jardín.

—Es tarde — me contestó seca, sin mirarme —, seguimos mañana.

—¡No, ahora! ¡Hasta el tronco! Te juego que llego antes.

—Está bien, pero apenas dos minutos —me conformó Lidia Afrodita con voz de diosa.

Levantó la cabeza, alargó un brazo, estiró la espalda, se acomodó la melena y con los ojos entrecerrados, se puso en pose, preparada para ganar, calculando que en dos minutos entraría triunfal a la sala para tocar “Claro de luna” mientras yo masticaría una porción de torta con gusto a derrota.

Las dos nos miramos un momento antes de alargar las piernas en un salto y correr hasta el tronco, pero adelantándome, crucé rápida delante de ella y la empujé. Cayó sobre el césped, que empezaba a cubrirse del rocío de la noche.

Trató de erguirse, tambaleante, asustada.

—Lidia Afrodita, te olvidaste de que los dioses me protegen —le dije con una voz desconocida—.No quiero ser Melpómene, porque no quiero ser nada que vos decidas. Quiero ser una diosa más fuerte que vos y que mi poder te convierta en piedra.

Sorprendida, inquieta, perdiendo la estética que había elegido, quedó a unos pasos del tronco, que había sido su trono divino durante el juego.

Ni la miré; me di vuelta saltando sobre las lajas grises del jardín, crucé la galería y entré en la sala.

— Apurate, ¿dónde estabas? Por jugar te quedaste sin torta —me dijo mi hermana mientras la madre nos despedía con un beso esquivo para no despintarse.

Doblando un poco la cara vi sobre un plato de guardas azules, media torta rellena con chocolate.

—No me importa —contesté bajando la voz —.La venganza es el placer de los dioses. 

Mi hermana levantó los dos hombros en un movimiento de indiferencia.

Al atravesar la puerta oímos la voz de la madre llamando a Lidia.

—¡Vení Lidita, vení! ¿Qué hacés todavía en el jardín? —gritaba la madre mientras cruzábamos la calle para subir a la vereda.

Cuando todas nos separamos, los gritos nos llegaron como cristales rotos.

— ¡Lidia!..¡.Lidia…! —Los aullidos de la madre parecían estirar el nombre.

Pero Lidia no podía moverse.

La cara blanca, las piernas paralizadas, los ojos secos.

Hermosa; más hermosa aún que Afrodita, era un trozo de piedra sobre el césped.



"Las Musas" de Marita Rodríguez-Cazaux
"De amores y desamores" - Cuentos - (2010)









Crítica literaria por Germán Cáceres



En esta impecable selección de diecisiete cuentos, la autora, como afirma
Beatriz Isoldi en su magnífico prólogo, “maneja la palabra poética (…)
saturada de significación (…) que ahora marca su prosa”.
Además, hay que destacar el riquísimo vocabulario que emplea y sus
frecuentes citas a la mitología griega.
Una original mezcla de realidad y sueño recorre el texto, creando
un universo que tiene leyes propias. En “Duermevela”, la protagonista
se sumerge en el mundo onírico; “La ventana azul”, en cambio,
representa la pantalla televisiva que Adelina contempla obsesivamente,
hasta que decide obviarla y opta por mirar la vida por el ventanal de su casa.
“El amor transforma todos los sentidos” relata una misteriosa historia
romántica que a tramos está por asumir una clave fantástica.
Un acontecimiento maravilloso irrumpe en “Las Musas”, mientras que
en “Estaba escrito”, el lector resulta atrapado por una historia signada
por el esoterismo y el horóscopo.
Los seductores o amantes inescrupulosos también aparecen en De amores
y desamores y son castigados de manera implacable como sucede en el
ambiente de harén descrito en “Apenas fango”. Una sutil venganza cargada
de ironía ejecuta una escritora en “Una justa decisión”. Es encomiable la
tensión narrativa de “Mamá”, que parte de una intriga para, por último,
desembocar en la venganza que ejecuta un chico contra su violento padre
adoptivo. “La última reencarnación de Edipo” presenta a una madre posesiva
que debe darse por vencida frente a un hijo que logra encontrar su destino a
fuerza de voluntad y convicción.
Pero como no podía faltar un homenaje a la literatura por parte de esta
premiada escritora que se desempeña también como coordinadora de talleres
de cuento y poesía, “Eurínome y Ofión” respira por todos sus intersticios el
exquisito aroma de los libros: un gran lector termina transformándose en un
personaje trágico del ensayo Los Secretos del Olimpo. Y el soplo lírico aflora
en “La caja” -que la protagonista extravía- en la cual guardaba los recuerdos
de toda su vida. En definitiva, había perdido su pasado, situación que conduce
a carecer de presente.
“La hora del silencio” es una conmovedora historia de dos soldados que son
amigos entrañables: en el citado prólogo Beatriz Isoldi sugiere que “aporta la
idea del doble o del amigo imaginario”.
“Enteramenteentera” puede leerse como una irónica referencia hacia las parejas
que confunden compartir esfuerzos con dividirse en forma maniática las tareas
del hogar. En “Punto de acción”, una mujer decide encontrar un candidato en
un supermercado y choca con el frustrante reino del consumismo.
“Aritardo Inquino” es un tipo sumamente desagradable que por azar termina
ayudando a la justicia.
Una intriga irresistible plantea “Como los dijes de tu pulsera”que concluye 
con un remate contundente.
A su vez, “El séptimo mandamiento” pinta con naturalidad a una cleptómana.
Marita Rodríguez-Cazaux prueba con De amores y desamores, poseer un
dominio mayúsculo de la forma del cuento y una inagotable y fascinante
imaginación.

                                                                                               G.C.





Imagen: "Niñas en el mar", de Joaquín Sorolla. 

lunes, 11 de mayo de 2015

GALLEGUIDAD EN LA PRÓXIMA FERIA INTERNACIONAL DEL LIBRO EN BUENOS AIRES

Santiago de Compostela, Ciudad Invitada de la Feria 2016

Será una nueva oportunidad para reforzar vínculos que comenzaron desde 
los primeros movimientos migratorios hacia el país y que dejaron una huella
 no solo en la literatura, sino también en las costumbres, el vocabulario
y la gastronomía.



Santiago de Compostela es la capital de la comunidad autónoma de Galicia y un conocido centro turístico de peregrinación cristiana. 
Es famosa su universidad de más de 500 años de historia que la consagra como un importante referente cultural y le da un clima estudiantil. 
Compostela fue Capital Europea de la Cultura en el 2000 y será la cuarta visitante ilustre de la Feria, luego de las presencias de Ámsterdam, San Pablo y México DF, en este año 2015.
Durante la firma del acuerdo, Román Rodríguez González -Ministro de Cultura, Educación y Ordenación Universitaria de la Xunta de Galicia- resaltó los lazos de "profunda hermandad" entre las ciudades.
Lazos que pueden encontrarse en la obra de diversos autores nacionales, como Lucio V. Mansilla (Mis Memorias), Leopoldo Marechal (Megafón, o la guerra) hasta Roberto Arlt (Aguafuertes gallegas y asturianas), como también en el autor y titiritero Javier Villafañe, entre otros.
Además, esta "hermandad" no termina solo en referencias de autores nacionales, sino que se extendieron a amistades, publicaciones y viajes. Por ejemplo Jorge Luis Borges publicó su ensayo Ejecución de tres palabras en el periódico El pueblo gallego en 1924 y tuvo una extensa amistad con el poeta José Angel Valente; Ernesto Sabato nunca ocultó su admiración por los poemas de Rosalía de Castro, o incluso Julio Cortázar visitó el norte español, junto a su primera mujer y albacea Aurora Bernárdez, cuya familia era gallega y pasó años de su niñez en Galicia.
Con respecto a la participación de Santiago en la Feria, Rodríguez González agregó: "Para Galicia y Compostela es una oportunidad de promocionar nuestra cultura en una de las ferias del libro más importantes a escala mundial. En ese sentido, el hecho de que podamos participar con nuestros autores, con nuestros creativos y trasladar al conjunto de Buenos Aires y por extensión al conjunto del mundo nuestra cultura actual es un motivo de satisfacción".
Sobre las actividades que se desarrollarán en la próxima Feria del Libro, el Ministro de Cultura agregó: "Vamos a traer tanto autores consagrados como nóveles. Vamos a tomar el libro como eje vertebral para trasladar el conjunto de la cultura gallega, a nivel gastronómico, con diversas creaciones artísticas, como el teatro y lo audiovisual, entre otros".
Por su parte, el Ministro de Cultura porteño Hernán Lombardi resaltó que "esta relación fraternal" se inició desde el momento fundacional de lo que sería Argentina y se reforzó con grandes camadas de inmigrantes durante el siglo XIX y XX.
"Buenos Aires es una ciudad cosmopolita, que aspira a ser un mosaico de identidades, en el que nadie olvida sus orígenes. Casi todos en algún punto somos descendientes de Galicia. Será una gran fiesta para potenciar, vivificar y estrechar lazos en un mundo global", comentó Lombardi.
El presidente de la Fundación El Libro, Martín Gremmelspacher, remarcó que la presencia de Santiago genera "muchas expectativas y alegría", ya que "van a traer muchos autores".
"Además, de las actividades en la Feria vamos a trabajar fuera, con cine y teatro, por ejemplo. Vamos a dar un paso más adelante".

Fuente: MEGA